"Solamente dos legados duraderos aspiramos a dejar a nuestros hijos: uno raíces...el otro, alas"

"Solamente dos legados duraderos aspiramos a dejar a nuestros hijos: uno raíces...el otro, alas"
"Solamente dos legados duraderos aspiramos a dejar a nuestros hijos: uno raíces...el otro, alas"

sábado, 22 de agosto de 2015

Dos mamás, dos estrellas

Dedicado a todos los niños y niñas adoptados…y sus dos mamás:

Dicen los aldeanos del lugar que si miras al cielo en los noches de tormenta es posible ver llorar a las estrellas. Lloran de pena, afligidas por el dolor de unas madres que no pueden ver cumplidos sus sueños, porque añoran sus quimeras tanto tiempo pensadas. Algunas de esas madres lamentan sus sueños rotos de no poder engendrar un hijo; otras, que lo engendraron, lloran y lloran porque no pueden tenerlo con ellas, porque no sabían o podían cuidarle. 

Sus lágrimas amargas, simbióticamente reflejadas en esas estrellas confidentes, se funden en un profundo pesar del que, sin saberlo, al unirse, se van formando estalactitas de amor, largos haces de afecto que juntan cielos y tierra, creando un manto brillante que les lleva a ambas mujeres hasta un hijo o hija compartido. Unas les dieron la vida, otras les procurarán cuidados y amor. Miles y miles de estalactitas de amor, tantas como adopciones hay, repoblan el espacio entre cielo y tierra. 

Las estrellas saben muy bien que su llanto hace posible que ambas madres compartan un lazo que les va a unir para siempre desde ese momento. La biológica, al otro lado del firmamento, imperceptible a la vista, emite en la distancia una pequeña luz que permite saberla existente siempre allí desde donde se encuentre su pequeño. La otra estrella, la que le cuida y educa, se transforma cada día al amanecer en una importante estrella, el sol radiante, que calienta, guía y da luz. Con sus rayitos solares hace cosquillas al pequeño para hacerle reír. Otras veces le acuna cuando está triste o enfadado sin saber por qué, esperando pacientemente que se calme. 

Dicen también los aldeanos que en las noches claras de luna, muchos niños y niñas adoptados dejan volar sus sueños, unas veces despiertos y otras tantas dormidos, agarraditos a su burbuja materna con forma de corazón sin soltarse, hasta llegar al filo de la luna menguante desde donde pueden sentir más cerca la luz que sus dos mamás transmiten. Desde allí, sentados mirando al frente, es posible verles imaginando cómo será su estrella lejana, fantaseando y pensando en momentos bonitos vividos con ella, incluso enojándose por no poder tenerla un poco más cerca. ¡Cuánto darían por tener juntas a sus dos mamás!. 

Su estrella cercana, la que le cuida y le quiere, para consolarle le manda una estrella fugaz donde depositar sus buenos deseos, sus logros, sus preocupaciones, y poder así hacérselos llegar a su otra mamá, al tiempo que le tiende su mano suspirando en silencio para no delatar a su corazón. Dolor y alegría se entremezclan. La esperanza cumplida tiene un precio caro muchas veces difícil de soportar.

Y al amanecer, alejándose poco a poco la noche, dicen los aldeanos que gotas del rocío, tantas como adopciones hay, aparecen cada día en los árboles del bosque simbolizando la unión entre dos madres que hizo posible que cada niño y niña tuviera una familia donde crecer feliz." 

Conchi Martínez Vázquez.


El tema de los orígenes y especialmente lo relativo a la madre biológica de los niños y niñas adoptados es sin duda una de las grandes cuestiones para grandes y pequeños, no sólo por lo que supone en tanto que asimilación e integración de la propia historia, sino además por los sentimientos contrarios asociados. No deber ser fácil ni para unos ni para otros gestionar y entender emociones que surgen de manera espontánea.

Legitimar, normalizar, aceptar es el mejor calmante.

Y para ello se necesitan herramientas, formas de acercarse al tema sin que duela, pero tampoco de manera banal. Acompañando al niño o la niña en sus propios pensamientos, fantasías y temores, sin dejarle solo en ese maremágnum de sentimientos basados en fragmentos de historia que hay que ayudarles a ensartar y darle forma. Los cuentos, en este sentido, tienen un verdadero poder sanador, terapéutico que ayuda a entender y a explicar. Y uno de los que trata este tema dirigido a niños y niñas y del cual quisiera no solo hablaros sino recomendaros, es el cuento ¿Yo tengo dos mamás? de la Editorial Círculo Rojo.

Ese es el título del precioso cuento que desde el corazón Mercedes Moya escribió pensando en su hijo y que junto a las ilustraciones de Mª José Sánchez Megía, otra mamá adoptiva, han dado forma a una útil herramienta que recoge de manera clara, cercana y emotiva una historia que ayuda a integrar a la madre biológica en la vida de los niños y niñas adoptados. Podéis ver el trailer del cuento en el siguiente video:

video


Mercedes Moya es, además de una excelente persona, la administradora de una web muy interesante, Adopción Punto de Encuentro, que recoge multitud de recursos y experiencias sobre el tema de la adopción, un lugar virtual que no puede faltar en vuestros paseos por la red si os interesa el tema. Admiro mucho su labor y la de otras personas que trabajan de manera altruista para apoyar y ayudar con sus conocimientos a las familias adoptivas. Desde aquí mi admiración a las mismas y mi reconocimiento más sincero. 


lunes, 17 de agosto de 2015

Aprendiz de mamá....o de cómo a ser padre o madre se aprende aprehendiendo según los tiempos

Aprender...preciosa palabra. Creo que no hay nada más bonito en la vida que tener esa disposición a conocer, a saber, la motivación que te lleva a curiosear siempre un poco más allá, a indagar sobre algo.  Reconozco que mi curiosidad me dispersa muchas veces y me lleva a procrastinar, pero no concibo mi vida sin ese estupendo defecto que tantas veces me hace descubrir cosas nuevas. "Adquirir el conocimiento por medio del estudio o de la experiencia" dice la RAE que es el significado de aprender.Podemos aprenderlo todo o casi todo incluso aquello que pudiera parecer innato. Porque nadie nace sabiendo ser padre o madre. 

Si te preguntara cómo aprendiste a ser madre o padre -si lo eres-, es posible que dijeras que siendo hijo/a, leyendo, mirando en el escaparate de otras familias. Hoy en día tenemos una ventana al mundo, de carácter virtual, inmediato, fácilmente accesible, que nos permite estar acumulando y renovando conocimientos pero también adaptando los aprendizajes al momento de la sociedad que nos toca. No puedo imaginarme a mi madre mirando un tutorial de You Tube acerca de cómo prepararme un biberón, ni consultando cómo solicitar mi pasaporte para viajar con apenas un año o consultando más tarde mis tareas escolares por internet. 

Sin embargo, la llamada sociedad del conocimiento actual nos pone delante tal cantidad de información que incluso muchas veces es difícil gestionar de forma que podamos aprehender. Hay información de todo y para todos. Las redes sociales nos han transformado y han modificado la forma en que nos relacionamos...también con la información. Y eso no es ni bueno ni malo, sino diferente. Quiero decir que posiblemente las madres y padres de antes (entre las que me incluyo ya que mis hijas son muy mayores) no desempeñábamos nuestro rol de manera menos eficiente que ahora, pero sí distinta. 


Mis hijas no tuvieron tablet con dos años para jugar con videojuegos de Pocoyó, ni de Bob Esponja, pero vieron los capítulos de Barrio Sésamo con los que aprendían y disfrutaban yo creo que tanto o más que los de ahora. Tampoco hacían sus trabajos del colegio en primaria a través de internet, sino que consultaban libros y enciclopedias (¿hoy compra alguien enciclopedias?) algo prácticamente impensable en las aulas de los niños y niñas de ahora, y lo digo con conocimiento de causa ya que por motivos laborales a veces trabajamos en los colegios y una de las preguntas que me gusta hacer es esa. 

Y sin embargo, dada la edad que se llevan mis hijas (diez años) reconozco que la maternidad y por tanto, la forma de educar y enseñar ha sido distinta. Con la mayor, el desconocimiento unido con el sentimiento de responsabilidad al haberla tenido tan joven hicieron que fuera una mamá aprendiz un tanto protectora y poco flexible, algo que cambió con la llegada de la pequeña con la que reconozco haber sido más permisiva. Dos cosas tuvieron que ver, supongo, que a su vez están relacionadas con la definición de aprender que decía antes: mis estudios de psicología y pedagogía me ayudaron a educar de forma diferente, leer más....y mi propia experiencia, el ensayo/error con la primera hija me hizo aprender a ser mamá de otro modo, quizás  más relajado y con más tablas como se suele decir. Todo ello sin obviar otras variables de aprendizaje como la forma de educar de otras mamás que yo veía (tanto para tomar lo que me parecía útil como para decir "eso yo no lo hago, ni pensarlo") o el propio temperamento de cada una de ellas que me obligaba a adaptar mis propias estrategias.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que los roles que tenemos entre los que destaco hoy el de ser madre o padre no son ajenos al entorno, ni tampoco a la experiencia acumulada. Que hoy en día los padres y madres no tenemos la potestad de la educación de los hijos e hijas en exclusiva ni siquiera en los primeros años, sino más bien de una parcialidad educativa que compartimos -sobre todo a medida que avanza la edad y la interacción con el entorno- con los medios de comunicación, las redes sociales y quiero pensar que, aunque cada vez con más dificultad, la escuela. Que los padres y madres nunca han sido tan poco eficientes para resolver los problemas cotidianos de sus hijos e hijas como ahora donde la información es abundante y variada (la experiencia en mi trabajo y en mi círculo de amistades lo atestigua). Que lo fácil se hace difícil cuando no se actúa con seguridad, autoridad -que no autoritarismo- y afecto, como conseguir que los hijos cedan desde pequeñitos cuando se les pide algo (¡parece que la palabra frustración está a punto de extinguirse!). Que es necesario estar formado e informado desde el principio para conseguir todo lo anterior.

Hay una frase que me gusta y que podemos aplicar a este tema: 
"Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan."


Tenemos que adaptar las nuevas formas de ser padre o madre a los medios que consiguen que pueda desempeñarse ese rol mediante una respuesta eficaz a los problemas que van surgiendo acompañando a los tiempos. No sirve de nada dar la espalda a la tecnología incluso también en este terreno manteniendo estructuras educativas rígidas y obsoletas con los "nuevos niños y niñas". Y para ello nada mejor que dejar de ser analfabetos digitales en nuestro pseudovirtual mundo actual donde internet es un cetro al que hay que saber dirigir no sólo para acompañar a los hijos en su buen uso, sino también para usarlo para la promoción del buen trato

Y dicho todo lo anterior me da pie para animaros a visitar la nueva web de una persona muy especial para mí. La web se llama Aprendiz de mamá (http://www.aprendizdemama.com/, como ella misma es ahora. Se trata de Ana Seser Ibañez, Educadora Social de profesión y a la que tengo la suerte de conocer desde hace años. Fui su tutora de prácticas en el servicio donde trabajo. Posteriormente y durante algunos años más fue mi compañera en el mismo servicio en el que nos regalaba sonrisas y buen hacer a raudales. Luego llegó la despedida en el trabajo pero no en lo personal. Es verdaderamente de esas personas bondadosas y nobles a la que siempre ves una sonrisa y transmite paz. Y hace un par de días me/nos regala la noticia del nacimiento de su nueva web, un año y medio más tarde del nacimiento de su primera hija. Ahora, siendo aprendiz, nos invita a aprender y compartir, como ella misma dice en su página de inicio: 

Un lugar donde compartir de mamá a mamá. Compartiremos experiencias, anécdotas y vivencias sobre el embarazo y la crianza del bebé. Contamos con tu participación y esperamos conocer también tu experiencia.


Temas relacionados con el parto, las revisiones a la matrona, qué cosas no pueden faltar cuando se viaja con bebés u otros consejos útiles y experiencias comienzan a dar forma a un recurso virtual del cual aprender y en el cual compartir la preciosa tarea de aprendiz de ser mamá. Como no nacimos sabiendo ser padres o madres, debemos hacer esfuerzos por alcanzar un conocimiento óptimo de lo que significa y las funciones que ello conlleva, pero también de hacerlo juntos/as, en compañía. ¿hay algo mejor que una tertulia. hoy en día virtual, entre personas que comparten intereses, conocimientos e inquietudes? Espero que os guste y que además contribuyáis en la medida que cada uno/a pueda a hacer crecer esta web con vuestras aportaciones personales para entre todos, avanzar compartiendo.

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