"Solamente dos legados duraderos aspiramos a dejar a nuestros hijos: uno raíces...el otro, alas"

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domingo, 21 de febrero de 2016

Mariposas en el corazón...y elefantes en el estómago

Mariposas en el corazón. La adopción por dentro” de El Hilo Ediciones es el último libro que he leído y del que he tenido la suerte de poder asistir ayer sábado por la tarde a la charla coloquio de su presentación en Valencia, organizada por la Asociación Adopta2. Escrito desde el corazón pero también desde las tripas, recoge de la mano de cinco madres adoptivas emociones, situaciones y un sinfín de anécdotas (algunas graciosas y otras melodramáticas) acerca del proceso de la adopción desde los inicios hasta que culmina con la llegada del tan esperado/a hijo/a.

María Martín Titos, Inmaculada Morales Morillas, Pilar González Moreno, Mercedes Moya Herrero y Loreto Castillo Vallejo. Madres anónimas durante mucho tiempo que han decidido salir a la luz de forma valiente y mostrar no solo su rostro, sino además la cara menos amable de la adopción, esa que acompaña a todas las cosas maravillosas que conlleva la maternidad adoptiva y que muy pocas personas son capaces de decir públicamente.


Como profesional no puedo más que elogiar y agradecer su esfuerzo por compartir su experiencia para contribuir a la sensibilización de la sociedad entera (profesionales, padres y madres adoptivos o no) sobre todo lo que envuelve, por dentro y por fuera la adopción. Como madre admiro su valentía, sus ganas de luchar, su arrojo ante dificultades vividas antes, durante y después de la asignación de su/s pequeño/os.

Ayer disfruté escuchándolas (mando desde aquí un abrazo a Inmaculada que no pudo estar en Valencia). Si tuviera que resumir con una frase lo escuchado ayer y lo leído en su libro seria “el encuentro de las diferencias en adopción”. El cómo, partiendo de diferentes realidades, cada una de ellas comparten en sus historias la sinceridad, la paciencia, la esperanza, el miedo, la angustia, la fortaleza…y sobre todo, el sentido, la percepción convertida en certeza de que por muchos avatares mereció la pena adoptar.

No es fácil hablar desde dentro de forma sincera siendo madre adoptiva y que no suenen mal algunas expresiones. La ambivalencia emocional que conlleva la adopción puede ser mal interpretada, y eso, cuando se ha sido objeto continuado de evaluación de la idoneidad, puede llevar a no poder darse licencia para expresar abiertamente lo que se siente. Que en muchas ocasiones no es más que las mismas emociones que surgen en la marentalidad biológica pero que en su caso se pueden dar de forma apelotonada e incluso magnificada por las situaciones y vivencias que tienen lugar en la adopción.

Abrir la puerta a la emoción puede conllevar la entrada de un huracán de críticas e incomprensión difíciles de tolerar. Pero ellas lo han sabido hacer de forma magistral, tanto en el libro como en la charla coloquio de ayer. Desde la normalidad, sin adornos, sin justificaciones, hablan de los problemas que la escuela de hoy presenta para la integración (y lo que es peor, la comprensión) de los niños y niñas adoptados que se incorporan al sistema educativo español. Y no me refiero a la comprensión de su idioma porque vengan de otro país, sino a la comprensión de las particularidades que su condición de adoptados/as va a conllevar. También hablan sobre el racismo, las repercusiones en los padres adoptivos a nivel de pareja, la necesidad de integrar y aceptar la figura de la madre biológica, las trabas y desencuentros con la parte burocrática, la incomprensión y falta de apoyo de los más cercanos, entre otros.


De ahí que el título de esta entrada sea Mariposas en el corazón… y elefantes en el estómago, porque hay que tener un estómago de hierro para integrar a nivel emocional y físico todo lo que el proceso adoptivo trae consigo. Solo el maravilloso fenómeno de la resiliencia puede explicar cómo resistir y rehacerse continuamente, cómo no sucumbir ante las adversidades propias de la adopción y otras que se pueden sumar, en definitiva, como hacer mantener a salvo de tormentas y huracanes el hilo rojo que une a quienes están predeterminados a estar juntos, unos padres adoptivos y un/a pequeño/a que espera reunirse con ellos. Las autoras lo reflejan muy bien: “no cambio ni un instante de lo vivido, si eso supone no llegar hasta ti”.


El libro recoge numerosas expresiones nacidas desde el corazón, con la pureza que solo brota de quien desea abrirse a los otros no con el ánimo de sentirse reconocidas o elogiadas, sino como un grito interior que busca dar a conocer la parte dura y no menos real de la adopción, la que humaniza el proceso adoptivo sin maquillajes, la emoción a pelo, en toda su gama.  

Sin duda es un libro recomendado no solo para futuros padres y madres adoptivos, sino también para profesionales y todos aquellos que tengan contacto directo con niños y niñas adoptados. No para comparecerse de ellos y sus familias, sí para comprenderles, apoyarles y animarles a trabajar juntos en el camino de su adaptación y crecimiento como familia.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Derechos, educación, infancia: el trinomio magistral

Desde pequeña siempre quise ser maestra. Era mi sueño posible. Sentaba a mis muñecas sobre la cama, ponía unos trozos de papel en los que antes había escrito algunas sumas y restas (unas bien hechas y otras no para corregir con bolígrafo rojo), y simulaba ser su profesora, elogiando sus bondades y criticando su conducta o falta de esfuerzo con comentarios que más bien parecían grabaciones reales en mi propia aula.

Siempre he valorado el trabajo de los y las maestros/as, la poderosa influencia que tienen sobre sus alumnos/as (aunque a veces no sea todo lo positiva que debiera), el papel de modelado y referencia, pero sobre todo la capacidad de sembrar semillas de afecto en sus alumnos. Yo también tuve profesoras que supieron mirarme bien, pese a ser una niña impulsiva y un tanto desordenada (hoy en día tendría seguro la etiqueta de TDAH). 

Recuerdo especialmente a una profesora que me acompañó durante años de escolarización. Y digo me acompañó porque su recuerdo cercano entonces (ahora mucho más difuso pero no menos entrañable), hacía que entre ella y yo se mantuviera un hilo afectivo que aun sin verla, sabía que estaba ahí. Recuerdo más de una vez fingir que estaba triste cuando ella entraba en clase solo para que se interesara por mí y me preguntara. O levantar velozmente la mano para ser la primera en contestar y "darle la oportunidad" de que supiera que yo “me lo sabía”, fuera lo que fuera la pregunta.

Con los años sigo estimando y valorando mucho la figura del maestro/a. No estudié Magisterio finalmente, pero digamos que la vida me ofreció un camino paralelo y estudiar Pedagogía me permitió, con fortuna, acceder a la universidad como profesora asociada. Desde hace unos años, además de mi profesión de psicóloga, desempeño la labor de “maestra” de estudiantes de Pedagogía y de Educación Social. Puedo decir sin duda que cumplí mi sueño, aunque éste se presentara en diferente formato y en lugar de tener alumnos pequeños tengo la suerte de ayudar a formar a los que van a enseñar a éstos. Difícil labor en los tiempos que corren.

El currículum de los educadores está repleto de contenidos sin duda interesantes y valiosos. Yo diría necesarios pero no suficientes. Psicología evolutiva, dificultades de aprendizaje, programaciones, organización y gestión de centros y un largo etc. que dotan de recursos curriculares, pero se echa en falta la preparación de la persona que va a EDUCAR. 

Concibo el sistema educativo como las muñecas matrioskas en las que de fuera a dentro participan diferentes instancias/recursos/personas. La más grande y no por ello la más importante en el resultado final, es el contexto de políticas educativas (lástima que cambien tanto de traje en función del partido político que gobierne).


Le sigue una muñeca dentro de esta grande, donde los proyectos educativos, las programaciones de aula y unos cuantos documentos más guían la praxis educativa en cada centro educativo. En el interior de ésta muñeca iría otra más pequeña pero no menos carente de valor: las relaciones interprofesionales en el propio centro, el cómo se articula lo que las otras estructuras van marcando pero ya en un plano más interpersonal, en el que se crean o pueden crear grupos de apoyo, profesionales que sin dejar de lado lo establecido aderezan la labor educativa buscando recursos y formas eficaces de llegar a sus alumnos. 


Pero sin duda, la matriuska interior, la más pequeñita es la más importante, la que impregna (o no) de afecto los contenidos, la que es capaz de cambiar el color del cielo cuando hay nubarrones que vienen tanto de la institución educativa como de las propias familias de los niños y niñas, la que posibilita el verdadero valor de la educación.


El/la profesional de la educación, la esencia del sistema educativo, es quien verderamente es capaz de conducir al aprendizaje,más allá de cuestiones organizativas, estructurales o curriculares. Se es maestro/a, se es la parte del eslabón en la que se sostiene la cadena. Se enseña con la cabeza y se educa con el corazón. Se es, en muchas ocasiones maestro/a de vida e incluso tutor/a...de resiliencia.



Al hilo de todo esto quiero compartir con vosotros un documento elaborado conjuntamente por la Universidad de Valencia y Unicef, editado recientemente en octubre de 2015 y que se titula: “Los derechos de la infancia para futuros profesionales de la educación. Una aproximación”.

Este sencillo documento, pretende ofrecer, desde una visión de la infancia como niños y niñas sujetos de derechos y no objetos de cuidado y responsabilidad únicamente del ámbito privado de la familia, un ejercicio de sensibilización y concienciación, de corresponsabilidad individual y colectiva, de la defensa de los derechos de la infancia recogidos en la Convención de los derechos del Niño.

Esta guía pretende responder a la pregunta que un docente puede hacerse acerca de "¿qué debo hacer para dar mejor cumplimiento a los derechos de la infancia en mi profesión?". Hace un repaso a los principios rectores de la Convención de los derechos del Niño aplicados a la educación y aporta claves para su aplicación, como la introducción de prácticas de inclusión (por ejemplo no estereotipar, promover una atmósfera de respeto, asegurar la igualdad de género,etc.), contar con los niños y las niñas haciéndoles partícipes en el proceso educativo, protegerles de la violencia o fomentando el derecho al juego, entre otros. Finalmente aporta también algunos ejemplos de ejercicios prácticos.




Un pequeño documento en cuanto a extensión con un amplio valor sociopedagógico. Podéis descargarlo en el siguiente enlace: http://www.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/los_derechos_de_la_infancia_para_futuros_profesionales_de_educacion._una_aproximacion.pdf

Espero que os guste y sea de vuestro interés. Hasta pronto.

sábado, 22 de agosto de 2015

Dos mamás, dos estrellas

Dedicado a todos los niños y niñas adoptados…y sus dos mamás:

Dicen los aldeanos del lugar que si miras al cielo en los noches de tormenta es posible ver llorar a las estrellas. Lloran de pena, afligidas por el dolor de unas madres que no pueden ver cumplidos sus sueños, porque añoran sus quimeras tanto tiempo pensadas. Algunas de esas madres lamentan sus sueños rotos de no poder engendrar un hijo; otras, que lo engendraron, lloran y lloran porque no pueden tenerlo con ellas, porque no sabían o podían cuidarle. 

Sus lágrimas amargas, simbióticamente reflejadas en esas estrellas confidentes, se funden en un profundo pesar del que, sin saberlo, al unirse, se van formando estalactitas de amor, largos haces de afecto que juntan cielos y tierra, creando un manto brillante que les lleva a ambas mujeres hasta un hijo o hija compartido. Unas les dieron la vida, otras les procurarán cuidados y amor. Miles y miles de estalactitas de amor, tantas como adopciones hay, repoblan el espacio entre cielo y tierra. 

Las estrellas saben muy bien que su llanto hace posible que ambas madres compartan un lazo que les va a unir para siempre desde ese momento. La biológica, al otro lado del firmamento, imperceptible a la vista, emite en la distancia una pequeña luz que permite saberla existente siempre allí desde donde se encuentre su pequeño. La otra estrella, la que le cuida y educa, se transforma cada día al amanecer en una importante estrella, el sol radiante, que calienta, guía y da luz. Con sus rayitos solares hace cosquillas al pequeño para hacerle reír. Otras veces le acuna cuando está triste o enfadado sin saber por qué, esperando pacientemente que se calme. 

Dicen también los aldeanos que en las noches claras de luna, muchos niños y niñas adoptados dejan volar sus sueños, unas veces despiertos y otras tantas dormidos, agarraditos a su burbuja materna con forma de corazón sin soltarse, hasta llegar al filo de la luna menguante desde donde pueden sentir más cerca la luz que sus dos mamás transmiten. Desde allí, sentados mirando al frente, es posible verles imaginando cómo será su estrella lejana, fantaseando y pensando en momentos bonitos vividos con ella, incluso enojándose por no poder tenerla un poco más cerca. ¡Cuánto darían por tener juntas a sus dos mamás!. 

Su estrella cercana, la que le cuida y le quiere, para consolarle le manda una estrella fugaz donde depositar sus buenos deseos, sus logros, sus preocupaciones, y poder así hacérselos llegar a su otra mamá, al tiempo que le tiende su mano suspirando en silencio para no delatar a su corazón. Dolor y alegría se entremezclan. La esperanza cumplida tiene un precio caro muchas veces difícil de soportar.

Y al amanecer, alejándose poco a poco la noche, dicen los aldeanos que gotas del rocío, tantas como adopciones hay, aparecen cada día en los árboles del bosque simbolizando la unión entre dos madres que hizo posible que cada niño y niña tuviera una familia donde crecer feliz." 

Conchi Martínez Vázquez.


El tema de los orígenes y especialmente lo relativo a la madre biológica de los niños y niñas adoptados es sin duda una de las grandes cuestiones para grandes y pequeños, no sólo por lo que supone en tanto que asimilación e integración de la propia historia, sino además por los sentimientos contrarios asociados. No deber ser fácil ni para unos ni para otros gestionar y entender emociones que surgen de manera espontánea.

Legitimar, normalizar, aceptar es el mejor calmante.

Y para ello se necesitan herramientas, formas de acercarse al tema sin que duela, pero tampoco de manera banal. Acompañando al niño o la niña en sus propios pensamientos, fantasías y temores, sin dejarle solo en ese maremágnum de sentimientos basados en fragmentos de historia que hay que ayudarles a ensartar y darle forma. Los cuentos, en este sentido, tienen un verdadero poder sanador, terapéutico que ayuda a entender y a explicar. Y uno de los que trata este tema dirigido a niños y niñas y del cual quisiera no solo hablaros sino recomendaros, es el cuento ¿Yo tengo dos mamás? de la Editorial Círculo Rojo.

Ese es el título del precioso cuento que desde el corazón Mercedes Moya escribió pensando en su hijo y que junto a las ilustraciones de Mª José Sánchez Megía, otra mamá adoptiva, han dado forma a una útil herramienta que recoge de manera clara, cercana y emotiva una historia que ayuda a integrar a la madre biológica en la vida de los niños y niñas adoptados. Podéis ver el trailer del cuento en el siguiente video:



Mercedes Moya es, además de una excelente persona, la administradora de una web muy interesante, Adopción Punto de Encuentro, que recoge multitud de recursos y experiencias sobre el tema de la adopción, un lugar virtual que no puede faltar en vuestros paseos por la red si os interesa el tema. Admiro mucho su labor y la de otras personas que trabajan de manera altruista para apoyar y ayudar con sus conocimientos a las familias adoptivas. Desde aquí mi admiración a las mismas y mi reconocimiento más sincero. 


jueves, 16 de abril de 2015

Busy Dizzy..o pensamientos intrusos, un vocecita traviesa

¿Cuántas veces nos asaltan pensamientos negativos que no paran de resonar en nuestra cabeza haciéndonos sentir mal o no valorarnos lo suficiente? Esas vocecillas que parecen las encargadas de molestarnos, de insistir en hacernos pensar cosas que nos desagradan no solo las tenemos los adultos, los niños y las niñas también las tienen. 

Cuando trabajo con ellos, muchas veces identificamos juntos cuáles son esos pensamientos, a los que yo les pongo el nombre de “PENSAMIENTOS INTRUSOS” porque se inmiscuyen en su mente sin pedir permiso y además son muy difíciles de echar. Esos pensamientos intrusos son los responsables de que en muchas ocasiones los niños queden bloqueados, atrapados pensando en algo que les incomoda y les hace sentir incapaces de lograr pequeñas metas, limitando así su respuesta, o distorsionando las situaciones haciendo interpretaciones erróneas. 

¿De dónde surgen? Yo creo que de la propia representación que el niño o la niña hace de sí mismo con la devolución que los demás le ofrecen acerca de sus cualidades, de su forma de ser, de sus limitaciones o dificultades. Los adultos son los espejos donde los niños se miran, pero muchas veces la imagen que perciben está distorsionada, difusa, no les permiten conocerse de una forma nítida, o focalizar demasiado en lo negativo. Mensajes que pueden parecer sin importancia para quien las dice del tipo "qué torpe eres", "déjame a mí que tú vas muy lento y no sabes", "siempre te pareces a tu padre/madre/abuelo haciendo .."van formando las fichas de un puzzle de su propio autoconcepto que resultan difíciles de encajar porque no encuentran la forma que coincidan integrándose en una percepción del sef sana y positiva, y que permanecen ahí, dando vueltas y mareando a los pequeños haciéndoles sentir que no pueden o no saben. 

Pero también esos pensamientos intrusos provienen de la imagen que de sí mismo van construyendo, más allá de lo que los otros dicen de él o de ella, de la confianza o no en sus posibilidades, de la posibilidad de desplegar recursos resilientes que les permitan afrontar las pequeñas dificultades que desde muy temprano van a tener. A montar en bicicleta se aprende montando, a construir una imagen de sí mismo como persona capaz se aprende teniendo oportunidades en las que puedan ponerse a prueba la propia capacidad, los recursos.

El otro día, llegó a mis manos un cuento que precisamente trata de lo que yo venía llamando pensamientos intrusos y que al parecer tienen otro nombre: las Busy Dizzy…o voces negativas. Se trata de un cuento escrito por la Dra. Orly Katz y traducido al español por José Luis Cortés, dirigido a niños y niñas de 4 a 8 años y que me parece interesante para compartir con vosotros. La Dr. Orly Katz es autora de varios libros y es una experta en el empoderamiento para los jóvenes y en las habilidades para la vida. Es también la fundadora del centro "Simply Me" (“Simplemente Yo”) para liderazgo, empoderamiento y autoestima.



Con ilustraciones que ayudan a entender más el mensaje, el cuento Busy Dizzy explica a los niños y niñas que en ocasiones puede aparecer como una vocecita interior o preocupaciones (la autora utiliza la metáfora de un zumbido en la oreja) que pueden conducir a tener emociones negativas como estar triste, pensar que no saben hacer las cosas bien, que no merece la pena el esfuerzo, que los otros se pueden enfadar si no sabemos responder bien cuando nos preguntan, etc.

Las Dizzies vienen  a ser una especie de diablillos traviesos que consiguen hacer cambiar la visión que sobre ti mismo o los otros puedes tener, pero hay algo más…¡todos las tenemos! (en este punto me permito preguntarte ¿acaso tú no has pensado últimamente que no puedes lograr tal o cual cosa, que los demás no te hacen caso o mil posibles ejemplos más de vocecita interior negativa?)

Lo interesante del libro además es que, al estar dirigido a niños y niñas de corta edad (4 a 8 años) utiliza como recursos didácticos el contenido en forma de rima (con lo que le otorga una ritmicidad que consigue captar más su atención), y propone para vencer a las traviesas Dizzies dibujarlas o incluso cantándoles una canción para que se marchen una vez que los pequeños las identifican junto con sus padres o educadores.


Si te pidiera que dibujaras tu Dizzy…¿qué dibujo harías?

jueves, 30 de octubre de 2014

Familias y menores. Retos y propuestas pedagógicas (ha "nacido" un nuevo libro)



Tengo la ilusión de compartir con vosotros el “nacimiento” de un nuevo libro en el que he tenido la oportunidad de participar como coautora junto con varias compañeras, todas ellas sensibilizadas e implicadas por los temas relacionados con familias y menores. 

Cuando he tenido ante mí esta mañana un sobre con mi nombre, y en su interior el libro, ha sido como la última pincelada de una obra pictórica, el final de un proyecto, largo en el tiempo, que se ha convertido en una realidad. La idea de la publicación surgió en torno a la docencia dirigida a los/as alumnos/as de Educación Social y de Pedagogía en la Universidad de Valencia, con el fin de elaborar un manual que permitiera abordar de manera integral el apasionante mundo de la infancia sin perder de vista el importante papel de la familia (la indivisibilidad de ambos conceptos es incuestionable cuando hablamos de intervención).


http://www.tirant.com/humanidades/libro/familias-y-menores-retos-y-propuestas-pedagogicas-paz-canovas-leonhardt-9788416062614#

El libro se titula “Familias y menores. Retos y propuestas pedagógicas”, de la editorial Tirant Lo Blanch (2014), y está estructurado en cinco partes en las que, a través de 19 temas, se hace una revisión de asuntos muy importantes que conjugan el abordaje teórico pero también la reflexión desde la práctica profesional. Aspectos como la aproximación al concepto de familia, el menor como sujeto de necesidades y derechos; la educación familiar, la orientación, mediación y terapia familiar, las técnicas relacionadas con las estrategias; los recursos especializados como los SEAFI´s, los puntos de encuentro familiar, el acogimiento y la adopción como medidas de protección; la violencia filioparental, la trata de niños y niñas, la discapacidad, la educación sobre drogas o la corresponsabilidad familiar son, como veis, un amplio abanico de miradas poliédricas que encierran desde la pedagogía una respuesta social .

Para que podáis ojear un poquito más los contenidos os dejo aquí un enlace donde podréis acceder a las primeras páginas y al índice. 



Desde aquí, mi agradecimiento a Paz Cánovas Leonhardt y Piedad Sahuquillo Mateo, coordinadoras del manual (y compañeras de proyectos e ilusiones desde hace años), que me ofrecieron la posibilidad de contribuir a la preparación de este libro que pretende ayudar a ayudar a los profesionales que trabajan con los menores y sus familias. Vaya también mis felicitaciones al resto de compañeras coautoras, grandes profesionales que han sabido plasmar un buen puñado de reflexiones y buenas prácticas: 

Esther Ciscar Cuñat, Concepción Aroca Monolío, Mª Carmen Aguilar Ramos, Laura Villaescusa Martínez, Alicia Aceituno Lara, Flor Hoyos Alarte, Amparo Pérez Carbonell, Belén Zayas Latorre, Mª del Mar Lorenzo Moledo, Mª Carmen Bellver Moreno, Carmen Campos Aparicio, Mª Rosa Buxarrais Estrada, Marta Burguet Arfelis.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Reescribir la historia. Sobre-vivir en la infancia

Lo importante no es lo que hicieron de nosotros, sino lo que nosotros hacemos con eso que hicieron de nosotros”. Esta conocida frase de Jean Paul Sarte resume, según mi opinión, el último libro que acabo de leer, “Nunca es tarde para tener una infancia feliz. De la adversidad a la resiliencia”, de Ben Furman, editorial Octaedro, lectura que recomiendo a todos y todas los que han tenido una infancia difícil…y a los que tuvieron la suerte de tenerla más fácil para que puedan comprender un poco más lo complejo de las relaciones humanas.


Comienzo reconociendo que el título del libro causó en mí el efecto deseado, desató mi interés por leerlo. Con un montón de libros pendientes en mi parrilla de salida para leer, éste logró no sólo con el título sino también con el contenido, que en dos días lo acabará (aprovecho para dar las gracias a Pilar Surjo por recomendarlo en el grupo de Resiliencia). Gracias a su fácil lectura, así como a la cantidad de ejemplos de historias reales que contiene para explicar las ideas centrales se hace ameno y entretenido.

Cuando lo leía, pensaba en muchos de las/os mamás y papás que me han escrito un email contando cómo en la actualidad sentían rechazo por sus hijos/as añadiendo a su relato historias muy duras de abusos, negligencias, desprecios y abandonos en su infancia. Para todos/as ellas/os considero que sería gratificante la lectura de este libro.  


¿De qué trata? Creo que la mejor manera de explicarlo es a través de un fragmento de Guillen Feixas, quien realiza un prólogo que recoge muy bien la idea central. Lo transcribo:

“¿Dónde está mi pasado ahora mismo? En mi sistema de memoria y éste está relacionado con mi sistema de significados que me permiten interpretar y dar sentido a mi experiencia momento a momento. O sea, que pasado y presente no están tan lejos. Está claro que están muy relacionados.
En la memoria semántica guardamos los conocimientos y significados extraídos de las experiencias vividas, y es clave para interpretar los acontecimientos de nuestra vida actual. Si en el pasado alguien “aprendió” por ejemplo, que confiar profundamente en otro conlleva con el tiempo la traición y/o el abandono, es probable que interprete así cualquier nueva oportunidad de vinculación afectiva que la vida le ofrezca. Pero ese aprendizaje se puede reestructurar. La memoria semántica no es inflexible.  Al igual que nuestro cerebro, dotado de gran plasticidad, está abierta a nuevas experiencias que pueden modificarla y transformar esa actitud reticente ante las relaciones. Y así, la persona puede recordar los hechos negativos de su pasado sin que necesariamente queden fijadas para siempre las conclusiones que en aquel momento derivó de ellos en su sistema de significados con el que interpreta la realidad en el presente. Luego, lo que cambia, no son los hechos del pasado (memoria autobiográfica), sino su significado y relevancia actual (memoria semántica). () Tener un pasado difícil no supone necesariamente una condena de infelicidad para el resto de la vida”.


Según lo anterior, podemos encontrar sentido a esas emociones contrarias que tienen algunos padres y madres y que les hace sufrir tanto cuando relacionan, de manera inconsciente, la maternidad/paternidad con su propia historia plagada de emociones y sensaciones que les hicieron sentir mal, dañados, heridos no sólo por fuera sino también por dentro. Y lo peor, con la etiquetas asociadas a esos hechos de no poder ser una buena madre o un buen padre, de no ser merecedores de afecto, de no poder respirar paz cuando lo que se respiran hondamente son los recuerdos del pasado que se personifican en el presente, cobrando forma y vida.
Además, el libro es un claro ejemplo de vida, de historias reales que rompen con prejuicios que circulan en las mentes de muchos, como que los padres y madres que han sufrido malos tratos tienen necesariamente que maltratar a sus hijos/as. Como dice el autor: “correlación no es lo mismo que causa”. Sin duda es un factor de riesgo a tener en cuenta, pero no hay una clara determinación de que ello vaya a ser así en todos los casos. Personalmente yo conozco muchos casos en que no es así, aunque no es fácil vivir con ese lastre. Una vez más, parafraseando a Boris Cyrulnik, una infancia infeliz no determina una vida

Otro de los aspectos que recoge el libro es lo interesante y terapeútico que es el enfoque narrativo, el contar la historia de uno mismo, como estrategia reconfortante para reelaborar la historia, darle otro sentido. Yo misma le digo a muchas/os de los papás y mamás que contactan conmigo o con los que trabajo directamente que narren su historia, que escriban sobre ello no solo para liberarse en muchos casos de secretos inconfesables, sino para traer al presente, con la mirada que da la experiencia vivida pero también el tiempo transcurrido, la interpretación más objetiva posible de lo ocurrido. Contar los hechos pero sobre todo los sentimientos, las emociones asociadas. Pasar de víctima a superviviente, reconocer que lo ocurrido no fue responsabilidad del niño/a herido sino de un adulto, saberse inocente y por tanto no culpable del sufrimiento sentido y de sus consecuencias en forma de conductas desadaptadas, fracaso escolar, dificultades con los iguales, etc. ¿Cómo se puede vivir y sobrevivir al mismo tiempo?


Para finalizar, os comparto que el autor recogió a lo largo del tiempo más de 300 cartas con testimonios de personas que habían tenido una infancia difícil y les pidió que respondieran a tres cuestiones, que son las siguientes:

¿Qué factores le ayudaron a sobrevivir a una infancia difícil? 

¿De qué le ha servido todo lo que tuvo que soportar de niño?

¿Cómo se las ha arreglado para disfrutar de las experiencias que se le negaron en su infancia en momentos posteriores de su vida?
 
Os lanzo yo el mismo reto que el autor del libro, si queréis responder a estas cuestiones contando vuestra historia y enviármelas,quizás descubramos algo que no es nuevo: la capacidad de una gran cantidad de personas que no sólo han conseguido superar una infancia difícil, sino salir fortalecido/a.
 

 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Y tú como quieres que sea tu familia?

¿Te imaginas que por arte de magia viniera un hada y te preguntara “y tú, como quieres que sea tu familia”? Quizás alguna vez (seguramente después de una discusión en la que nos hemos sentido frustrados) hayamos pensado porqué tuvimos que tener esta familia y no otra. O al contrario, hayamos vivido momentos tan felices en ella que nos hayamos sentido afortunados de nacer aquí, en ese mismo instante y lugar en que llegamos al mundo. O las dos cosas.

Y me vais a dejar que os diga que la magia no existe, existen las relaciones, los vínculos, las funciones, que hacen que los miembros de la familia crezcan a veces en una dirección y a veces en otra.  Por ello,porque la familia cambia porque también cambian sus miembros, es importante tener las claves que nos hacen manejar de manera más efectiva una situación, y hablando de padres/madres e hij@s... lo mejor es SABER Y SABER HACER. Y para saber hacer bien hay una palabra especial (que no mágica) que tiene mucho valor: EXPECTATIVAS.

Solo podremos hacer bien nuestra función educativa si lo que esperamos de nuestros/as hijos/as es acorde a la edad o circunstancias que tienen. Recuerdo hace poco una sesión familiar en la que un pequeño de 13 años, con una importante discapacidad cognitiva y retraso en diversas áreas entraba a la sala de forma asustadiza, moviéndose inquieto hacia todos los lados y buscando la mirada de su madre de forma desesperada. El chico no había venido nunca a esta sala, era un contexto nuevo, extraño y me atrevo a decir que amenazante.
 
Lo que el niño buscaba era la mirada de seguridad y tranquilidad de su madre para poder sentarse y tener la aprobación de que allí no iba a pasar nada malo. ¿Sabéis cuál fue la respuesta de su madre?. Le instó de un grito a que se sentara de una vez y se portara bien. Ante mi sorpresa e intervención en defensa del asustado muchacho, recordándole a su madre que no había venido nunca y que a él le podría hacer sentir incómoda la situación, su siguiente respuesta fue, “Es tonto para lo que quiere, para ver la tele si que está listo.”  Uffffff!!! ¿Saber? ¿Saber hacer? ¿Deshacer?

Este es un claro ejemplo de que los padres y madres no solo no lo sabemos todo, sino que además no lo hacemos bien cuando esperamos cosas que no podemos pedir, o cuando atribuimos mala intención si no hacen lo que se les dice. Y es que los/las pequeños/as se desarrollan siguiendo unos hitos evolutivos que no podemos pasar por alto (y menos en niños con dificultades en su desarrollo físico o cognitivo). Hay un Tiempo de crecer, al que debemos estar atentos. Así se llama la guía que comparto hoy con vosotr@s, dirigida a padres y madres de niños de 4 a 10 años, elaborada por UNICEF, Chile Solidario y Fosis
http://www.unicef.cl/unicef/public/archivos_documento/342/Guia%20para%20la%20familia%20web%2019%2011%2010.pdf

 
En esta guía encontraréis un montón de cosas interesantes que os animo a explorar, pero me quedo con un extracto de la misma que tiene que ver con la pregunta con la que iniciaba la entrada. 
 
Y aunque la magia no existe, podemos lograr cosas verdaderamente increíbles si sabemos, y sabemos hacer…siendo adultos sensibles y disponibles que conocen el desarrollo evolutivo para así saber lo que se puede esperar de los hijos así como también detectar algunas posibles dificultades de forma temprana.


¿Y qué queremos para cualquier familia? Voy a pedir como si hablara por cada uno de vosotr@s:

  • Queremos una familia en que nos respetemos y demostremos cariño….
- Demostrando cariño incondicional (a toda prueba) con palabras y acciones
- Fijándose más en las cualidades de cada integrante de la familia y menos en los defectos
- Aceptando que cada persona es diferente y merece respeto siempre
- Tratándose por el nombre y con palabras amables
- Entregándoles seguridad y confianza a sus niños y niñas, felicitándolos, animándolos, acompañándolos y apoyándolos en lo que necesiten
- Buscando momentos para compartir en familia
- Buscando espacios para estar solos los adultos
-Dejando que los niños y niñas jueguen libres aunque desordenen un poco (después pueden ayudar a ordenar)
- Hablando con respeto y cariño del padre o la madre aunque él o ella esté ausente
 
  • Queremos una familia donde haya comunicación y expresión de sentimientos…
- Creando espacios para estar con los niños y niñas (Ej.: Apagar la televisión cuando llegan del colegio para compartir un rato o acompañarlos en silencio mientras realizan alguna actividad)
- Realizando actividades juntos y conversando sobre ellas. Por ejemplo, la comida que prepararon, el programa de televisión que vieron, el partido que jugaron, etc.
- Buscando momentos adecuados para conversar (en que haya tranquilidad, sin estar haciendo otras cosas, sin distracciones, etc.)
- Dando el ejemplo al comunicar lo que siente y piensa y motivando a los niños y niñas a hablar. (Ej.: Cada uno cuenta lo que hizo en el día, cómo se sintió
- Conversando sobre las penas y alegrías de cada uno
- Hablándoles mirándolos a los ojos y sentándose a su misma altura
- Escuchándoles atentamente, con respeto y demostrando interés.
- Dándoles la oportunidad de decir lo que les pasa, antes de que usted opine
- Poniéndose en el lugar del niño o niña. Tratando de comprender lo que está sintiendo
- Evitando los interrogatorios como, por ejemplo, “¿Cómo te fue en la escuela? ¿Hiciste las tareas?” Mejor es partir con: “Hola, qué bueno que llegaste”
- Siendo positiva o positivo. Felicitándolos más seguido y evitando centrarse en los errores o fallas. La felicitación debe ser sincera
- Buscando cercanía física con los niños y niñas
- Observando las formas de expresión no verbales de los niños y niñas. Ej.: A veces una cara triste, comunica más que una palabra
 

  • Queremos una familia donde lo pasemos bien….
En la vida siempre hay problemas, pero uno se puede esforzar en crear momentos para tratar de pasarlo bien y así estar mejor preparados para enfrentar las dificultades

- Aprovechar actividades cotidianas para conversar y compartir como, por ejemplo, comer juntos
- Jugar juntos (a la pelota, a los naipes, etc.)
- Ir en familia a la plaza o salir de paseo a algún lugar
- Acompañar al papá o a la mamá a la cancha
- Ver algún programa de televisión en familia
- Celebrar los cumpleaños y aniversarios
 
  • Queremos una familia donde las personas adultas ejerzan su autoridad con respeto y cariño…
No tema decirle NO con firmeza al niño o niña. Cuando lo haga, explíquele por qué no, de manera cariñosa y anímelo a buscar otras alternativas

-Hable claro: de una orden corta y directa para que el niño o niña entienda lo que se le pide y cuándo debe cumplirla. Ejemplo: “Deja de molestar a tu hermana AHORA”, “quiero que te vistas YA para ir a la escuela”.
-Evite los gritos: es mejor un tono firme pero calmado, hablar tranquilo, mirando a los ojos y con algún tipo de contacto físico, como poner una mano sobre su hombro.
-Reconozca las buenas conductas y felicítelo para asegurar que lo vuelva a hacer: “Qué bien lo hiciste, te felicito”
- El padre, la madre y/o adulto responsable no deben desautorizarse entre sí porque desorientan al niño o niña. Las diferencias de opinión entre los adultos tienen que conversarse en privado, buscando un acuerdo 

  • Queremos una familia donde haya buen trato…
El conflicto es parte de nuestra vida cotidiana. Todos tenemos conflictos en nuestras relaciones familiares, dificultades para ponernos de acuerdo o maneras diferentes de hacer las cosas. Lo importante es saber enfrentar las diferencias y resolverlas de manera pacífica, sin usar la violencia.

- Entregándose afecto mutuo, escuchándose y dialogando
- Tratando de ponerse en el lugar de la otra persona
- Estableciendo normas y límites claros. Cuando los hay, los niños y niñas se portan mejor y habrá menos ocasiones para perder la paciencia
- Controlándose, siendo ejemplo de no violencia
- Dejando en claro que no aprueba la violencia como una forma de resolver conflictos
- Hablando de sus sentimientos y expectativas
- Diciéndoles a los niños y niñas de su familia qué siente y piensa acerca de ellos, especialmente, lo que espera de cada cual. Estando atento a los sentimientos de los niños y niñas. Si uno de ellos comienza a presentarse más agresivo o triste, es bueno hablar con él o ella a solas, preguntándole siempre primero cómo se siente y qué problema tiene. Escuche lo que tenga que decir, sin retarlo o retarla. Pidiéndole disculpas cuando se equivoque, así su niño o niña aprende también a reconocer sus propios errores
- Defendiendo los derechos de cada integrante de su familia. Por ejemplo: poner un recordatorio en alguna parte de la casa, que les recuerde que TODOS TIENEN DERECHO A DECIR LO QUE PIENSAN Y SIENTEN, siempre que lo digan con respeto y de buena manera
-Pidiendo ayuda siempre
 
 
Ójala todas las familias del mundo lograran ser así. Como no lo podremos saber nunca, hagamos que al menos las nuestras lo sean. Feliz semana.

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