"Solamente dos legados duraderos aspiramos a dejar a nuestros hijos: uno raíces...el otro, alas"

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miércoles, 17 de febrero de 2016

Derechos, educación, infancia: el trinomio magistral

Desde pequeña siempre quise ser maestra. Era mi sueño posible. Sentaba a mis muñecas sobre la cama, ponía unos trozos de papel en los que antes había escrito algunas sumas y restas (unas bien hechas y otras no para corregir con bolígrafo rojo), y simulaba ser su profesora, elogiando sus bondades y criticando su conducta o falta de esfuerzo con comentarios que más bien parecían grabaciones reales en mi propia aula.

Siempre he valorado el trabajo de los y las maestros/as, la poderosa influencia que tienen sobre sus alumnos/as (aunque a veces no sea todo lo positiva que debiera), el papel de modelado y referencia, pero sobre todo la capacidad de sembrar semillas de afecto en sus alumnos. Yo también tuve profesoras que supieron mirarme bien, pese a ser una niña impulsiva y un tanto desordenada (hoy en día tendría seguro la etiqueta de TDAH). 

Recuerdo especialmente a una profesora que me acompañó durante años de escolarización. Y digo me acompañó porque su recuerdo cercano entonces (ahora mucho más difuso pero no menos entrañable), hacía que entre ella y yo se mantuviera un hilo afectivo que aun sin verla, sabía que estaba ahí. Recuerdo más de una vez fingir que estaba triste cuando ella entraba en clase solo para que se interesara por mí y me preguntara. O levantar velozmente la mano para ser la primera en contestar y "darle la oportunidad" de que supiera que yo “me lo sabía”, fuera lo que fuera la pregunta.

Con los años sigo estimando y valorando mucho la figura del maestro/a. No estudié Magisterio finalmente, pero digamos que la vida me ofreció un camino paralelo y estudiar Pedagogía me permitió, con fortuna, acceder a la universidad como profesora asociada. Desde hace unos años, además de mi profesión de psicóloga, desempeño la labor de “maestra” de estudiantes de Pedagogía y de Educación Social. Puedo decir sin duda que cumplí mi sueño, aunque éste se presentara en diferente formato y en lugar de tener alumnos pequeños tengo la suerte de ayudar a formar a los que van a enseñar a éstos. Difícil labor en los tiempos que corren.

El currículum de los educadores está repleto de contenidos sin duda interesantes y valiosos. Yo diría necesarios pero no suficientes. Psicología evolutiva, dificultades de aprendizaje, programaciones, organización y gestión de centros y un largo etc. que dotan de recursos curriculares, pero se echa en falta la preparación de la persona que va a EDUCAR. 

Concibo el sistema educativo como las muñecas matrioskas en las que de fuera a dentro participan diferentes instancias/recursos/personas. La más grande y no por ello la más importante en el resultado final, es el contexto de políticas educativas (lástima que cambien tanto de traje en función del partido político que gobierne).


Le sigue una muñeca dentro de esta grande, donde los proyectos educativos, las programaciones de aula y unos cuantos documentos más guían la praxis educativa en cada centro educativo. En el interior de ésta muñeca iría otra más pequeña pero no menos carente de valor: las relaciones interprofesionales en el propio centro, el cómo se articula lo que las otras estructuras van marcando pero ya en un plano más interpersonal, en el que se crean o pueden crear grupos de apoyo, profesionales que sin dejar de lado lo establecido aderezan la labor educativa buscando recursos y formas eficaces de llegar a sus alumnos. 


Pero sin duda, la matriuska interior, la más pequeñita es la más importante, la que impregna (o no) de afecto los contenidos, la que es capaz de cambiar el color del cielo cuando hay nubarrones que vienen tanto de la institución educativa como de las propias familias de los niños y niñas, la que posibilita el verdadero valor de la educación.


El/la profesional de la educación, la esencia del sistema educativo, es quien verderamente es capaz de conducir al aprendizaje,más allá de cuestiones organizativas, estructurales o curriculares. Se es maestro/a, se es la parte del eslabón en la que se sostiene la cadena. Se enseña con la cabeza y se educa con el corazón. Se es, en muchas ocasiones maestro/a de vida e incluso tutor/a...de resiliencia.



Al hilo de todo esto quiero compartir con vosotros un documento elaborado conjuntamente por la Universidad de Valencia y Unicef, editado recientemente en octubre de 2015 y que se titula: “Los derechos de la infancia para futuros profesionales de la educación. Una aproximación”.

Este sencillo documento, pretende ofrecer, desde una visión de la infancia como niños y niñas sujetos de derechos y no objetos de cuidado y responsabilidad únicamente del ámbito privado de la familia, un ejercicio de sensibilización y concienciación, de corresponsabilidad individual y colectiva, de la defensa de los derechos de la infancia recogidos en la Convención de los derechos del Niño.

Esta guía pretende responder a la pregunta que un docente puede hacerse acerca de "¿qué debo hacer para dar mejor cumplimiento a los derechos de la infancia en mi profesión?". Hace un repaso a los principios rectores de la Convención de los derechos del Niño aplicados a la educación y aporta claves para su aplicación, como la introducción de prácticas de inclusión (por ejemplo no estereotipar, promover una atmósfera de respeto, asegurar la igualdad de género,etc.), contar con los niños y las niñas haciéndoles partícipes en el proceso educativo, protegerles de la violencia o fomentando el derecho al juego, entre otros. Finalmente aporta también algunos ejemplos de ejercicios prácticos.




Un pequeño documento en cuanto a extensión con un amplio valor sociopedagógico. Podéis descargarlo en el siguiente enlace: http://www.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/los_derechos_de_la_infancia_para_futuros_profesionales_de_educacion._una_aproximacion.pdf

Espero que os guste y sea de vuestro interés. Hasta pronto.

viernes, 9 de agosto de 2013

Promover la resiliencia infantil es cuestión de ¿ladrillos?. Aplicándonos en la construcción...

Continúo esta  semana compartiendo con vosotros la aportación poco conocida de Edith Grotberg en relación a la promoción de la resiliencia. Si habéis leído las entradas anteriores, recordaréis que en el libro de la editorial Gedisa, La resiliencia en el mundo de hoy, la autora decía que se puede incentivar la resiliencia en cualquier etapa de la vida y que para ello podemos pensar en términos de “ladrillos” para la construcción y el crecimiento. Además, estos ladrillos corresponden  a las edades y etapas del desarrollo de las personas y son la confianza, la autonomía, la iniciativa, la aplicación y la identidad. Hemos visto ya los tres primeros y hoy toca hablar de LA APLICACIÓN, un término poco usual (al menos para mí).



Transcribo primero el texto y luego comentamos:

4. Cuarto ladrillo: la aplicación
Definimos la aplicación como el llevar adelante una tarea de manera diligente; esta se desarrolla generalmente durante los años de colegio, mientras se perfeccionan tanto las habilidades académicas como las sociales. El ser exitoso es muy importante para los logros académicos, para las relaciones interpersonales y para la imagen que uno tiene de sí mismo. Uno desea ser visto por sus maestros como alguien competente, desea ser aceptado en su entorno social como una persona amistosa y quiere también sentirse orgulloso de sí…

La aplicación es un pilar muy poderoso y se ve potenciado por su conexión con otros factores resilientes. De la categoría YO TENGO resultan importantes los buenos modelos a imitar y el estímulo de ser independientes. De la categoría YO SOY, lograr objetivos y planear para el futuro resulta muy útil, como también ser responsable de nuestras acciones. De la categoría YO PUEDO, mantener una tarea hasta finalizarla, resolver los problemas y pedir ayuda cuando se necesita, refuerzan y contribuyen a promover los factores resilientes. Sin embargo, aquello que resulta distinto es aprender a diferenciar no solo cuáles son los factores resilientes o protectores que se deben utilizar en una determinada circunstancia sino también cómo deben utilizarse.

Por ejemplo, utilizaremos en el colegio factores resilientes diferentes de aquellos que utilizamos en nuestros hogares. Tal vez sea más apropiado decir que utilizamos los mismos factores pero de diferentes maneras. Podremos, tal vez, ponernos en el lugar del otro en nuestros hogares abrazando a un hermano, a una hermana o a nuestra madre, pero no podemos hacer lo mismo cuando mostramos empatía por un maestro. Uno puede discutir con sus familiares en momentos en los que se deben tomar decisiones pero debe ser cauteloso cuando discute con el director del colegio. También podremos demostrar nuestros temores y ansiedades en el entorno familiar pero no nos gustará hacerlo en público. Podremos mostrarnos enojados dentro de nuestro hogar, y nos tolerarán, pero estar ofuscados en nuestro ámbito de trabajo seguramente significará tener que buscar otro empleo.

Muchos niños y jóvenes no desarrollan la capacidad de la aplicación. No logran perfeccionar las habilidades académicas y sociales que necesitan, y en consecuencia desarrollan sentimientos de inferioridad. También es posible que se hayan sentido engañados, ridiculizados o excluidos de un grupo a causa de sus fracasos. Sus sentimientos de frustración y fracaso pueden llevarlos a querer dejar de asistir al colegio o convertirse en personas que causan problemas. Los adultos que no han logrado desarrollar esta etapa de la aplicación son, en general, aquellos que han abandonado el colegio debido a sus fracasos, incluso el fracaso social.

Seguramente estas personas a menudo experimentan el rechazo y la burla, por lo que perdieron el deseo de mejorar sus habilidades, no quieren enfrentarse más a ningún otro fracaso y entonces deciden abandonar. Un gran número de adultos que pasaron por tal experiencia tiene dificultad para enfrentarse a otros modos similares o más sofisticados de ser rechazados.

Un punto de partida para comenzar a promover la aplicación como factor resiliente es concentrarse en el manejo de habilidad para resolver situaciones problemáticas y dominar el ámbito interpersonal regresando a los pilares de crecimiento que correspondan.
Podemos incentivar a las personas a volver sobre sus pilares de crecimiento de autonomía e independencia ayudándolos a realizar sus trabajos, a completar sus tareas, formulándoles preguntas cuando un tema no está claro, podemos también brindarles ayuda para asumir las responsabilidades de sus trabajos y hacer que se sientan orgullosos de sus logros.

Podemos hablar con ellos para que busquen desarrollar la cooperación mirando a su alrededor y decidir con quién podrían trabajar en conjunto y sentirse cómodos. Al implementar la cooperación, podrán también resolver conflictos que se generan al pensar y tomar decisiones.
 
Podremos señalar que la capacidad para resolver problemas implica tener voluntad para tomar iniciativa y ser capaces de enfrentar las consecuencias.
 
Podremos ayudarlos a mejorar sus capacidades comunicativas mediante la práctica para sentirse seguros y aprender a escuchar…”.

Hasta aquí Edith Grotberg por hoy...Comentario personal:

Cuando en alguna ocasión he escuchado de alguien que dicen de él/ella que es aplicado/a lo he entendido siempre como cuidadoso, esmerado, trabajador…Más bien relacionándolo con la realización de un trabajo o de un estudio. O lo que es lo mismo, con lo que Edith llama “habilidades académicas”, pero yo me pregunto ¿se valoran igual las habilidades académicas que las habilidades sociales?.

Conozco muchos chicos y chicas con una gran habilidad social,  con actitudes y conductas camaleónicas que le permiten relacionarse con profesores/as, psicólogos/as, vendedores/as, compañeros/as, …pero con deficientes habilidades académicas. Para estas existen las calificaciones escolares que precisan de una evaluación continua al menos todo el tiempo de su escolarización. Pero ¿alguien evalúa las habilidades sociales, el ser “aplicado” socialmente? ¿Y no son precisamente las habilidades sociales más necesarias a lo largo de la vida que las académicas? Es más, los fracasos académicos conducen en no pocas ocasiones a fracasos sociales por las indeseables etiquetas. “Es un vago”... “No sirve para nada”… “ Es un burro”…

Y de todo eso nada. No se puede medir a los niños y niñas por sus logros académicos desdeñando sus grandes esfuerzos para adaptarse a los contextos en los que se desenvuelve de manera adaptativa, aplicada, diligente. Quizás no sea tan fácil aprobar un examen cuando la madre de uno/a está enferma mental y hace cosas que no se pueden entender; o cuando los gritos y conflictos conyugales resuenen cada día a golpe de despertador de la vida alterando la paz de los pequeños; o cuando las tareas de cuidar de los hermanos, comprar, tender la ropa y preparar el bocadillo para ir al colegio sustituyen cada día a las matemáticas, la lengua y el inglés.

Es cierto que deben existir criterios educativos/académicos básicos que se han de tener en cuenta. Pero también aquellos otros que contemplen lo aplicados que son los niños y niñas que sobreviven como pueden en hogares caóticos o negligentes, intentando reforzar sus logros, el tener iniciativas, el  que puedan confiar en ellos mismos y en su entorno.  

Mirarles con gafas progresivas, que se les pueda ver “de cerca” y “de lejos” en una misma lente que facilite una visión total, que permita verles como personas válidas y competentes aunque en la zona de cerca a veces sea borrosa la visión, comprendiendo que necesitan adaptarse y las circunstancias óptimas que faciliten la nitidez (comprensión, apoyo, conocimiento, normas y límites, responsabilidad, etc).

En la siguiente entrada acabamos con el último ladrillo...la identidad.

 

lunes, 13 de mayo de 2013

Saber amar, amar sabiendo

¡Y ya van trece entradas! Este blog que surgió hace menos de dos meses con grandes pretensiones y enormes ilusiones de abordar la resiliencia infantil y sus temas “satélite” como son la parentalidad, el apego y los buenos tratos, ha ido dando pinceladas tratando de iniciar varias líneas de interés. Revisando los temas ya compartidos, de repente me di cuenta que tenía un tanto olvidada a esa etapa tan maravillosa como inquietante: no había tenido aún cabida un espacio dirigido a los adolescentes, por y para ellos.
 
Por eso, hoy quiero compartir con vosotros La Guía de los Buenos Amores para fomentarel buen trato y prevenir la violencia de género en el noviazgo entre jóvenes”, editada por el Consejo de la Juventud de Navarra y que tiene como finalidad aprender y enseñar a identificar la violencia y a distinguirla del amor.
 




Se trata de un documento sencillo, fácilmente comprensible y al mismo tiempo muy completo, pues recoge gran cantidad de aspectos que pueden servir como prevención de relaciones tóxicas, dañinas.

Dice la guía que si distinguimos bien el amor y la violencia, aprenderemos a prevenir los malos tratos y también a tener mejores relaciones de pareja, relaciones más sanas y mejores. Además, aunque puede ser utilizada por toda la población adolescente así como por los padres y madres, los profesionales que trabajamos con chicos y chicas, podemos disponer con ella de un material que viene a ser una valiosa herramienta educativa para trabajar tanto en el aula como en sesiones individuales.
 
En  muchas ocasiones los modelos familiares de dar y recibir amor que forman parte del entorno del adolescente son disfuncionales, bien porque existen historias previas en las biografías de los progenitores cargadas de violencia o amor insano, o porque incluso se han dado experiencias maltratantes hacia ellos mismos, suponiendo esto un potente modelado que condiciona e influye en sus relaciones con el otro sexo.
 
¿Amamos todos igual? ¿Nuestra carga genética nos tiene programados para amar del mismo modo? Podríamos pensar que el modelo de amor que tenemos es algo innato a las personas, que las personas nacemos sabiendo amar de la manera que lo hacemos pero no es así. Las personas no nacemos sabiendo amar, lo aprendemos. No hay un modelo de amor universal, sino que aprendemos a través de lo que vamos viendo mientras nos socializamos: en las personas adultas, en el cine, en la televisión, con nuestros/as amigos/as, a través de cuentos y juegos, en el instituto, etc. Aprendemos a amar de una cierta forma y siguiendo un modelo; un modelo que se enmarca en nuestra cultura: No se ama de la misma manera en todos los lugares del mundo.

 
Se señala en la guía que en nuestra cultura, el modelo de amor que tenemos y reproducimos es el modelo de amor romántico, que además se encuentra reforzado por una serie de mitos que le envuelven y mantienen:
 
 *El amor universal: Un mito que reconoce que todas las personas viven y aman de la misma manera, estén donde estén, sean quienes sean. Se plantea ese modelo de amor como universal y común a todas las personas.
 
*El alma gemela: Un mito que plantea que el chico y la chica tienen siempre los mismos deseos y necesidades. Frases como "sin ti no soy nada" refuerzan y alimentan este mito.  
 
* La media naranja: Un mito que entiende que las personas somos seres incompletos y que necesitamos a otra persona, la pareja, para completarnos y, así, ser felices. Nos hace personas dependientes, ya que, sin una pareja, no conseguimos ser seres completos, independientes y autónomos.
 
* El“sapo y el príncipe”: Un mito que presupone que la chica, a través de su incondicionalidad y gran capacidad de amar, transforme al chico en su amado, cambiando al chico feo (rana) en un apuesto chico (príncipe).
 
* “Quien más te quiere te hará llorar”: Un mito que entiendeo el sufrimiento como un refuerzo del propio vínculo amoroso. Este mito es muy corriente en la litertura y cine, un ejemplo claro sería "Romeo y Julieta"
 
 
Pero…¿podemos identificar aquellos síntomas que corresponden con un amor insano y así poder detectarlo pronto?. La respuesta es sí, observando la existencia de síntomas como:

- Los celos: Habitualmente se confunden o se enmascaran como un síntoma de amor.Todavía se cree que "él es celoso porque me quiere", cuando deberíaser "él me da libertad para que yo elija porque me quiere". No podemos seguir justificando los celos en el nombre del amor.
  
- El control: El control atenta directamente contra la independencia y autonomía de la persona. Pero, ¿control sobre qué?:
  • Sobre lo que la chica hace: “te mando mensajes al móvil cada hora porque me preocupo por ti”.
  • Sobre con quién se relaciona la chica: “¿con quién has estado?”, “¿qué contactos tienes en el Facebook, Tuenti, Messenger…”. 
  • Sobre cómo viste: “¿dónde vas con esa minifalda?”.
  • Sobre cómo se maquilla: “pareces una puta así pintada”.
  • Sobre el móvil: “¿con quién has hablado?”.
  • Sobre el contenido de bolsos, mochilas, carteras, etc.: “¿por qué llevas esa foto en tu cartera?”.

 - El aislamiento: Al hablar de aislamiento hacemos referencia a que el chico intenta que ella no se relacione con nadie más que no sea él. Intenta aislarla de:
  • Sus amigas y amigos.
  • Su familia.
  • Sus compañeras y compañeros de clase/de trabajo.
  • Y en general de todo lo que supone su vida social.

- El acoso: Una dificultad importante a la hora de detectar el acoso es el hecho de que habitualmente se confunde con algo positivo, como muestra de interés y atención. El acoso se manifiesta en hechos como:
  • Seguirle.
  • Vigilarle. 
  • Perseguirle. 
  • Esperarle a la salida del centro de estudios o de trabajo. 
  • Acosarle mediante el teléfono, mediante correo electrónico, mediante el messenger, mediante las redes sociales, etc.
 
- La descalificación: Descalificar supone un ataque a la autoestima de la persona descalificada. Significa ningunearla, decirle que no vale para nada, que es un estorbo, que nunca tiene razón, que su forma de pensar no vale, que su aspecto es malo, que su comportamiento es reprobable, burlarse de ella, avergonzarla en público, reírse de ella, etc.

- La humillación: La humillación es sobre todo una falta de respeto hacia la persona humillada, ataca directamente contra la autoestima y la dignidad de las personas. La forma en la que se manifiesta puede ser muy variada:
  • Desprecios. 
  • Burlas. 
  • Reproches. 
  • Riéndose de ella. 
  • En general, cualquier forma que le haga sentirse mal.

- Las amenazas: Una amenaza siempre supone dar a entender que se quiere hacer daño. Es poner sobre aviso a la chica de que si no hace lo que él dice, puede tener consecuencias. Se puede amenazar con:
  • Quitarle algo a la chica. 
  • Con ejercer violencia. 
  • Con suicidarse. 
  • Con abandonarla.

- El chantaje emocional: Es una forma de intimidación y presión y puede crear sentimiento de culpa en ella por no hacer lo que él quiere.
 
- La indiferencia afectiva: Es la más sutil, por lo que es más difícil de detectar. Supone que el chico se muestra insensible y/o desatento ante la chica o ante sus circunstancias. Se puede manifestar en él mediante falta de disculpas ante errores, negación de los mismos, falta de responsabilidad sobre sus propios actos, frialdad, indiferencia, desatención, etc. El silencio también puede ser una manifestación de indiferencia.
 
-La presión y negligencia sexual: Abarca todos los comportamientos que suponen aceptar relaciones sexuales sin desearlo. Puede mostrarse en forma de enfado del chico, de presión, de victimismo, de amenaza, de infundir miedo, etc. Un ejemplo podría ser si tu chico te pide relaciones sexuales cuando a ti no te apetece y te dice que si no lo haces se buscará otra que esté dispuesta más a menudo, etc.

La violencia de género puede ser explicada con el conocido “ciclo de la violencia”, que intenta explicar cómo incomprensiblemente se sigue manteniendo. Leonor Walker explicó el “ciclo de la violencia” en tres fases: 



Un aspecto que debe quedar a los y las adolescentes suficientemente claro es que la violencia de género la puede sufrir cualquiera, las chicas, las ancianas, las que viven en ciudades, las que viven en pueblos, las que tienen muchos ingresos, las que tienen pocos, las que estudian, las que trabajan… TODAS.
Como alternativa, la guía ofrece una serie de pautas dirigidas a las jóvenes a fin de prevenir la violencia:

  • Concédete tiempo para ti: tus proyectos, objetivos, planes, etc.
  • Hazte regalos y disfrútalos.
  • Escoge con quién quieres tener una relación y qué tipo de relación quieres.
  • Deja de hacer lo que las demás personas quieran.
  • Acepta que todo no tiene por qué salir bien y que no tiene por qué ser culpa tuya.
  • Tolera la soledad, aprende de ella antes de estar con una persona que no te conviene.
  • Establece límites con las demás personas.
  • No quieras ser perfecta, no tienes por qué serlo.
  • Perdónate cuando cometes errores.
  • Escapa de las relaciones que te hacen daño.




 
 
En definitiva, una guía muy aconsejable para compartir, repartir y debatir con los jóvenes y con ello contribuir al desarrollo de actitudes igualitarias, respetuosas y  bientratantes.
 
Los adolescentes son también objeto y sujeto de protección por parte de todas la sociedad, principalmente de aquellos más allegados a ellos y que tienen el priviliegio de poder ofrecerles modos de ser, actuar y sentir que favorezcan su crecimiento y adaptación personal y social.

Y no podemos olvidar que los adolescentes de hoy serán los padres y madres de mañana...

 
Hasta el próximo lunes.

 

domingo, 7 de abril de 2013

Guía práctica del buen trato al niño: el caleidoscopio de la infancia

 
Que la promoción del buen trato en la infancia es cosa de todos es una máxima compartida. ¿Pero desde dónde y por parte de quiénes se ha de promover?
 
El buen trato a los niños y niñas viene a ser como un caleidoscopio.
 

La palabra caleidoscopio viene de la unión de tres palabras griegas: KALOS que significa bello, EIDOS que significa imágenes y SCOPEO que significa observar. Etimológicamente es, por tanto, un instrumento para observar imágenes bellas. La belleza de las imágenes del caleidoscopio proviene de las múltiples reflexiones de luz debidas a la presencia de tres espejos. Las figuras que se forman van cambiando cuando se gira el caleidoscopio, del mismo modo que la realidad de un niño se va modificando al tiempo que actúan las personas que se encuentran en su entorno y con las cuales mantiene diferente tipos de relación.

Imaginemos un niño que ha sufrido maltrato. La actuación decidida del profesor que detecta y notifica, la intervención sensible de la trabajadora social que le atiende, el reconocimiento empático del agente de la guardia civil que le reconoce, la acogida respetuosa del psicólogo del centro de menores… son formas de buen trato que contribuyen a que el impacto en el niño de la situación maltratante sea menor, a que no se produzca una victimización secundaria. Pero no todas las situaciones de la infancia son como la anterior. Cualquier menor debe recibir unas atenciones a lo largo de su vida que garanticen la satisfacción de sus necesidades y el cumplimiento de sus derechos.
La realidad de cada niño o niña, su lugar en la vida, se encuentra en el interior de este caleidoscopio del buen trato. La luz que se refleja en el mismo a través de los espejos reproduce no solo la visión del buen trato en su familia, sino el efecto multicolor de las diferentes reflexiones, es decir, las prácticas bientratantes de todos los que con él interactúan. Las imágenes del niño multiplicadas simétricamente desde la óptica del buen trato es la imagen más bella que la sociedad puede observar.
En relación a esto hoy quería presentaros una iniciativa que desde el ámbito sanitario varias asociaciones de pediatría han llevado a cabo a través de una publicación para fomentar el buen trato desde todos los ámbitos relacionados con la infancia, contemplando orientaciones y pautas enfocadas hacia diferentes ámbitos y a distintos profesionales: Guía práctica del buen trato al niño.


 
Los derechos del niño hospitalizado, la actuación de los GRUME y EMUME, el decálogo del buen trato…son sólo una pequeña parte de las interesantes reflexiones que recoge la guía.
Para que veáis la diversidad desde la que se trata el tema del buen trato os adjunto el índice:
  • EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO FAMILIAR
(Aborda las Recomendaciones del Consejo de Europa para una parentalidad positiva):
- Proporcionar afecto y apoyo
- Dedicar tiempo para interaccionar con los hijos
- Comprender las características evolutivas y de comportamiento de los hijos a una determinada edad
- Comunicarse abiertamente con los hijos
- Límites, normas y consecuencias para orientar el adecuado comportamiento de los hijos
  • EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO ESCOLAR (GUARDERÍA-COLEGIO-ESCUELA)
- Principios en los que se fundamenta el buen trato en el ámbito educativo
- Actuaciones de los distintos profesionales orientadas a la promoción del buen trato
- Personal docente
- Cuidadoras y cuidadores
- Personal de administración y servicios
  •   EL BUEN TRATO A LA INFANCIA DESDE EL ÁMBITO SANITARIO
- Derechos de los niños
- Participación infantil
- Derechos del niño hospitalizado
- Cuidado de la salud del niño
- Prevención del maltrato institucional
- Maltrato infantil
-Ámbito sanitario
  • EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO RECREATIVO
- En la calle
- En los parques infantiles
- En los restaurantes y cafeterías
- En juegos
- Excursiones y viajes
  •   EL BUEN TRATO EN EL ÁMBITO SOCIAL
- Ámbitos de desarrollo
  • EL BUEN TRATO EN LOS NIÑOS ADOPTADOS
- El buen trato en los niños adoptados
- La adopción en cifras
- Los actores de la adopción
- El buen trato en adopción
- Las familias biológicas
- Las autoridades encargadas dela protección de menores
- Los niños
- Los Centros de Menores
- Las familias de acogida
- Los jueces
- Las autoridades y técnicos que gestionan las adopciones
- Las familias adoptantes
- Los profesionales que dan apoyo en la posadopción
  • EL BUEN TRATO INSTITUCIONAL EN LOS SERVICIOS DE PROTECCIÓN INFANTIL. EL ACOGIMIENTO RESIDENCIAL
- El buen trato en los Sistemas de Protección Infantil
- El acogimiento residencial
- Principios rectores del buen hacer en el Sistema de Protección Infantil
- El buen trato en el acogimiento residencial
  • SEÑALES DE ALERTA DEL MALTRATO INFANTIL
- Un flagelo mundial con muchas caras
- Cicatrices en el cuerpo y en la mente
- ¡Atención a los indicios delatores!
- Los gritos silenciosos del niño maltratado
- La importancia de la detección precoz
- Las señales de alerta de cada tipo de maltrato
- ¿Qué hacer si se encienden las luces rojas?
- Buen trato en el primer acogimiento
  • EL BUEN TRATO EN LA POLICÍA Y JUZGADOS
- La protección de las personas. Derecho irrenunciable
- Instrumentos de protección de las niñas y niños en el derecho o   internacional
- Actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado  para con las niñas, niños y adolescentes
- Grupos de Menores (GRUME) y Equipos de Mujer y Menor (EMUME)
- Relaciones con otros ministerios e instituciones gubernamentales y no gubernamentales
- Futuro inmediato de los GRUME y EMUME
- Recomendaciones para el proceso judicial
  • EL BUEN TRATO EN LA GUARDIA CIVIL
- Especialización policial en materia de menores
- Atención a menores en situación de riesgo
- Atención a menores en situación de desamparo
- Notificación de sospechas de menores en situaciones de riesgo  o desamparo
- Atención a Menores Extranjeros No Acompañados (MENA)
- Desaparición de menores
- Atención a menores víctimas o testigos
- Protección de la intimidad y el honor de los menores
- Actuación policial en los entornos escolares
- Actuación específica en casos de acoso escolar
- Atención a menores responsables de delitos o faltas
  • EL BUEN TRATO EN LOS CENTROS DE ACOGIDA, INTERNAMIENTO Y HOGARES FUNCIONALES
- La residencia debe ser parte de una red de protección infantil
- La residencia debe tener un plan de intervención individual
- La residencia debe tener un proyecto específico o modelo de atención
- La residencia debe ofrecer una atención de calidad
- La residencia debe preparar el futuro de los niños y niñas temporalmente protegidos
- La residencia infantil debe contar con profesionales especializados
-Las residencias previenen activamente el maltrato institucional
  • EL BUEN TRATO EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
  • APLICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS COMO BUEN TRATO PARA PREVENCIÓN DEL MALTRATO
- Decálogo del buen trato
- Promoción del buen trato y del bienestar. Estrategias de intervención
  • EL BUEN TRATO A NIÑOS CON DIFICULTADES ESPECIALES
- La enfermedad/discapacidad
- Hablar con el niño sobre su enfermedad o discapacidad
- Visitas al médico
- Cuando tomar las medicinas es una batalla
- Conclusiones del Seminario Decálogo de la Atención Sanitaria a las personas con discapacidad
 
 
La cultura del buen trato para crear ciudadanos respetuosos y democráticos comienza por el buen trato en la infancia por parte de todos. ¿Hay imagen más bella?
 
 

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