"Solamente dos legados duraderos aspiramos a dejar a nuestros hijos: uno raíces...el otro, alas"

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jueves, 20 de noviembre de 2014

El Pequeño Rey (o lo que es igual, el retorno de El Principito)

Pocos niños son tan conocidos en la literatura como el personaje creado por Saint-Exupéry, El Principito, ese pequeño y entrañable ser que un día surgió de la nada y más tarde desapareció sin dejar rastro pero dejando sin embargo una huella emocional en quien tuvo la oportunidad de conocerle, ese aviador que le encontró. La gran mayoría hemos tenido la oportunidad de leer este libro, convertido hace tiempo en texto de obligada lectura, y nos emocionamos con sus cortas pero intensas páginas.


Hoy 20 de noviembre de 2014, Día Universal de los Derechos de la Infancia, ha pasado mucho tiempo desde que nació este pequeño gran príncipe en su primera edición en 1946, y si retornara seguramente lo haría ya convertido en un Pequeño Rey, habiendo abandonado con el paso del tiempo la ingenuidad y la inocencia que solo la niñez hacen surgir. Me pregunto cuáles serían ahora sus incesantes preguntas, si continuaría ocupado cuidando de su rosa o si habrá inventado algo para impedir que los corderos se la coman. O por el contrario si el paso del tiempo, la adultez, le ha llevado a tener una visión diferente de la vida y se muestra apático y desmotivado por las cosas que antes le hacían vibrar. 

Decía Saint-Exupéry en la dedicatoria de su libro “Todas las personas grandes han sido niños antes (Pero pocas lo recuerdan)”. Y ese es el gran error que cometemos muchas veces. Quizás este Pequeño Rey retornado, convertido en adulto, respondería a ese cliché descrito por el autor cuando decía: “Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas, y es agotador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones”. Aunque prefiero pensar que hacerse mayor le sirvió para desprenderse de la etiqueta que al propio creador del personaje le limitó su expresión artística. Espero que haya podido desarrollar su talento para ser pintor, y que ahora pueda pintar cuantas serpientes boas desee digiriendo elefantes sin tener que admitir que son sombreros para callar a los otros. 

Quisiera imaginarme al Pequeño Rey como ese adulto consciente, realista, sensible, pero también con ese  resto del niño que fue y que continúa siendo, como todos los mayores, por mucho que intentemos tapar.

La niñez, la infancia, es y debe ser la etapa más bonita de la vida, los pilares donde se asientan las historias futuras, donde se empiezan a construir proyectos de vida (¿quién no ha soñado de pequeño ser alguien a quien se admira?), donde se moldean las experiencias que van configurando a la persona social.  

Por eso, si de verdad regresa ese Pequeño Rey de la historia, quiero pedirle que se lleve consigo antes de marcharse otra vez una nota, dirigida a todos los mundos y planetas existentes. Una carta que represente a todos y cada uno de nosotros, los que por edad son niños/as y los que lo fuimos hace tiempo y aún conservamos lo importante, la esencia, lo esencial que no es visible a los ojos:

Me dirijo a ti, adulto que tienes bajo tu cuidado y protección a un niño o niña como yo. Seguramente no sepas nunca lo afortunado que eres de tener el más bello ejemplar de su especie, por mucho que puedas verle bajito/a, travieso/a, torpe y poco agraciado/a. Nadie como él o ella existe y por tanto, merecen protección y cuidados al tratarse de un ejemplar sin par. Dedícale todo tu amor y dedicación posibles porque solo así podrá desarrollarse de forma sana por dentro y por fuera. Puede que desarrolle espinas para protegerse al igual que pasó con la rosa de El Principito, y no has de verlo como una amenaza. Sólo con ellas puede defenderse de algunos peligros, pero tú, con cuidado, sabrás tocarle sin pincharte para apreciar su aroma.

Edúcale para que sepa respetar a los otros, pero para eso debes dar ejemplo: NUNCA le maltrates ni abandones cuando te necesite. Enséñale a tener su propia opinión de las cosas, a ser crítico/a, a ir formando su propia identidad. 

Atiende a sus señales (él o ella sabrá dártelas, solo has de estar atento), cubre sus necesidades cotidianas y aquellas otras que surgen en situaciones especiales. 

Facilítale que aprenda a cuidar su cuerpo y su mente para que tengan una evolución positiva y pueda sentirse orgullo/a de sí mismo/o y de tí. 

Transmítele el valor de la familia, lo importante de sentirse que pertenece a un grupo que le quiere y que le cuida. Y sobre todo, no se te olvide nunca que el principal derecho que tiene un niño o niña es, precisamente eso, ser, actuar, y sentir como un niño o niña”.

Lo que embellece el desierto-dijo El Principito-es que esconde un pozo en cualquier parte”.

Ójala los adultos tengamos la sensibilidad necesaria de encontrar en cada niño o niña su riqueza interior.


¡Feliz Día de los Derechos de la Infancia!

domingo, 12 de octubre de 2014

Parentoxic

Los laboratorios Martínez-Romeu, dentro de la Campaña informativa del Buentrato, presentan el nuevo prospecto de un viejo producto: Parentoxic.

Lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a hacer uso del producto.
Conserve este prospecto. Puede tener que volver a leerlo.

Si tiene alguna duda consulte con su profesional de la psicología o la educación


¿Qué  es Parentoxic?

Parentoxic es un inhibidor de la parentalidad que actúa sobre las actitudes y habilidades necesarias para la formación de un apego seguro.

Pertenece al grupo de los destructores de la autoestima y de las habilidades de interacción interpersonal.

La principal característica de Parentoxic se encuentra en su potente efecto en terceras personas, principalmente hijos e hijas expuestos al mismo.

 

Indicaciones

Parentoxic está indicado para aquellas personas que han tenido un hijo o hija, o que sin tener una parentalidad biológica,tengan a su cargo un niño o una niña y

a)   ni hacen ni dejan hacer, es decir, no les cuidan,les protegen, les estimulan ni les dan afecto pero tampoco dejan que otros lo hagan.

b)   esperan de los hijos que hagan o digan aquello que ellos no pueden, no saben o no quieren  hacer, por ejemplo ser responsables, atentos, estudiosos, etc.

c) eligen como diana a los más indefensos para descargar los conflictos no resueltos, proyectando rabia, frustraciones y un sin fin de proyectiles tierra-aire para aliviar su dolor.


   
Antes de tomar Parentoxic

 No tome Parentoxic:

-Si pretende educar hijos sanos y felices, miembros de una sociedad compleja pero por la que merece la pena luchar.
-Si su objetivo es contribuir al desarrollo de hijos emocionalmente equilibrados, capaces de regularse a sí mismos y desenvolverse adecuadamente en el entorno.
-Si tiene alergia a sus componentes como efecto de haber estado expuesto/a ellos en la infancia, adolescencia o cualquier momento de su ciclo vital y decidió vacunarse con Resiamor.

Tenga especial cuidado con Parentoxic si se da alguna de estas circunstancias:

-Presenta dificultad para controlar sus actos, tiene un pobre concepto de sí mismo/a, se siente aislado socialmente, no sabe manejar las situaciones cotidianas o conductas de sus hijos, pues pueden potenciarse los efectos de Parentoxic y sentirse omnipotente.
-Ha tenido una infancia dura, cargada de pérdidas, abandonos, situaciones estresantes, malos tratos o cualquier otro suceso capaz de haber afectado su capacidad afectiva, emocional y conductual...y no ha encontrado aún a alguien en su camino que le explique que usted es usted y su hijo/a no es responsable de su historia, ya que puede provocar regurgitaciones, reflujo o dolor reflejo.

Embarazo y lactancia

El empleo de Parentoxic durante el embarazo y la lactancia está indicado si lo que se pretende es la eliminación total o parcial del vínculo de apego. El producto alcanza las más altas cuotas de eficacia en el período de 0 a 3 años, siendo un potente inhibidor de oxitocinas y serototinas que son reemplazadas por altas dosis de cortisol que actúan en el cerebro produciendo alteraciones importantes.

 
Interacciones

Parentoxic es incompatible con cualquier manifestación de empatía, afecto y buen trato.

Si cree que ha tomado Parentoxic desde hace tiempo y actualmente está bajo los efectos de la parentalidad positiva, no se preocupe, acaba de elegir el tratamiento idóneo y aconsejable por todos los especialistas.

 
Cómo tomar Parentoxic

Siga estas instrucciones a menos que un especialista le haya dado otras indicaciones distintas (¡confiamos que así sea!). En estos casos es conveniente solicitar al profesional las instrucciones para asegurarse que ha entendido todo bien.

Parentoxic puede administrarse por vía oral (insultando, amenazando, ofendiendo, chantajeando varias veces al día a su hijo o hija) o por vía cutánea, en forma de golpes, manotadas, empujones y pellizcos. A veces se puede administrar en forma de aerosol lanzando al aire comentarios en los que puede tratar a su hijo o hija como si fuera un o una colega o amigo/a, compartiendo sus preocupaciones, sus problemas, etc,  como si él o ella fuera su fuente de seguridad y no al revés.

En cualquiera de sus presentaciones no dude de su potente efecto que adquiere un carácter multiplicador si se usan de forma conjunta.

Puede tomar Parentoxic antes o después de una comida. No es necesario que se acompañe de líquidos, si bien se han comprobado que sus efectos aumentan cuando se ingiere acompañado de alcohol y otras sustancias que alteran el estado de ánimo de la persona.

 
Posibles efectos adversos

Los siguientes efectos adversos son descritos en los hijos e hijas de quienes emplean Parentoxic:

-Desorganización y fallas del funcionamiento del sistema límbico
  • Trastornos de las capacidades sensoriales, o lo que es lo mismo, dificultad para percibir las amenazas o los peligros del entorno o distinguir los que es producto de su imaginación o de sus deseos de la realidad.
  • Deficiencias en el reconocimiento y manejo de las emociones, pudiendo actuar de forma estereotipada con agresividad o con temor.
  • Trastornos de la empatía, de sintonizar emocionalmente con el otro y actuar en consecuencia.
  • Memorias emocionales traumáticas. Los niños y niñas que han recibido malos tratos en su primera infancia por efecto de Parentoxic no tienen un recuerdo o memoria explícita de lo que sucedió, pero todas esas experiencias quedan registradas en la memoria implícita en forma de sensaciones dolorosas, estrés, dolor físico. Son recuerdos que no se pueden traducir en palabras porque el cerebro en esa etapa no puede simbolizar lo que está pasando.
  • Trastornos en la regulación del apetito, agresividad, frustración y la excitación sexual, al no haberse desarrollado por parte el niño la capacidad de modular y educar las pulsiones, que solo un contexto de buen trato es capaz de proveer.
-Alteraciones de la organización y del desarrollo de la corteza prefrontal
  • Dificultad para calmarse y detener su conducta obedeciendo lo que el adulto le pide, porque los lóbulos prefrontales mal organizados no pueden facilitar la modulación emocional a través de la reflexión y el pensamiento. El niño no puede pensar antes de actuar, autocontrolarse.
  • Dificultad para representarse y asumir la responsabilidad de sus actos, por su apercepción de si mismos fragilizada, no pueden asociar causa-efecto.
  • Alteración de las capacidades de pensar, reflexionar, hacer proyectos y verbalizar sus experiencias.
  • Dificultades para participar en relaciones interpersonales recíprocas, no logran superar la fase egocéntrica y autorreferencial a causa del sufrimiento, que le impide desarrollar conductas prosociales y empáticas.
  • Tendencia a pasar al acto con la menor frustración, con comportamientos disruptivos y violentos.
  • Miedos, ansiedad y crisis de pánico “irracionales”, difíciles de manejar, ya que las emociones inundan el cerebro inmaduro del niño maltratado, dejando huellas imborrables.

Los efectos de Parentoxic son de acción muy prolongada según investigaciones recientes pudiendo tener consecuencias permanentes que solo un contexto de buen trato y tutores de resiliencia secundaria pueden minimizar.
  

Conservación

Mantenga Parentoxic fuera del alcance y de la vista de los niños y niñas.

No conservar de ninguna de las formas. En caso de que haya estado empleándolo, deshágase de Parentoxic lo antes posible si comprueba que alguna de las cuestiones descritas anteriormente han llegado a su sistema límbico produciendo malestar o signos de empatía por sus hijos e hijas.

 
Información adicional

Los laboratorios Martínez-Romeu no fabrican Parentoxic,simplemente garantizan que el contenido de lo expuesto en este prospecto es resultado de la experiencia profesional y el estudio detallado de investigaciones sobre resiliencia, apego y buenos tratos, y dados sus efectos devastadores, se considera imprescindible la difusión del prospecto a nivel mundial.

Dicho laboratorio no se hace responsable del uso que se haga de Parentoxic si después de haber leído el prospecto decide emplearlo.

Por el contrario, desde los laboratorios Martínez-Romeu se está trabajando en la creación de productos antagónicos al Parentoxic que permitan aliviar los síntomas parentales presentados pero con efectos positivos sobre los niños y niñas a través de fórmulas formativas y literarias.

 
P.D.: Los autores de los blogs implicados expresan sus más sinceras disculpas si el contenido o la forma ha herido la sensibilidad de algún lector/a, ya que su único interés es contribuir a la promoción de la resiliencia, el buentrato y el apego seguro y en ninguno de los casos frivolizar o no tomar en serio el tema abordado.

 

 

 

lunes, 18 de agosto de 2014

Para ti, para mi, para todos...cuidado receptivo

“¿Sabía que el 80% del crecimiento de nuestro cerebro se produce hasta los 3 años de edad? Esto significa que la forma en la que los padres y los cuidadores nutren el desarrollo del cerebro de los niños pequeños es muy importante. Lo que hace ahora con su hijo afectará el resto de la vida de su hijo”...

Este es uno de los párrafos que aparecen en las guías que quiero hoy compartir con  vosotros, unos materiales que pretenden apoyar el crecimiento saludable de los niños y niñas  y el aprendizaje a través del cuidado receptivo (significa que los padres y madres prestan atención a sus hijos, notan las señales de necesidad y desarrollo, y responden a dichas señales demostrando afecto y apoyo).

Se trata de 4 guías estructuradas por etapas elaboradas por la Texas Pediatric Society, que incluyen ejemplos cotidianos de cómo los niños pequeños nos muestran sus necesidades y su progreso evolutivo, a la vez que provee ejemplos a los adultos de cómo responder a dichas necesidades demostrando afecto y apoyo.
 
Cada una de ellas se organiza por dominios, o categorías del desarrollo: El Desarrollo de la Motricidad y de la Salud Física, El Desarrollo Social y Emocional, El Desarrollo del Lenguaje y la Comunicación, El Desarrollo Cognitivo. Una joya sin duda, un material para padres y madres pero también para profesionales, quienes tenemos la preciosa y complicada tarea de orientar para unas prácticas bientratantes.
Y además sirven para todas las personas, da igual donde estés o cómo seas, si tienes uno o más hijos, si trabajas o no, si te sientes triste o feliz cuando leas esto. Ser padre o madre no cambia en la esencia. No importa el lugar físico que ocupes en la Tierra, sino el espacio emocional que conquistas en tu hijo/a, el cuidado receptivo que le aportes. En la medida en que mostramos una respuesta sensible atendiendo a sus necesidades pero también a su momento evolutivo podemos ayudarles a tomar conciencia de sí mismo, a autorregularse, a tener una mayor confianza y seguridad, a comunicarse de manera adecuada con los otros, etc., o lo que es lo mismo les ayudaremos a crecer con un mayor bienestar y a desarrollar su resiliencia.

Las guías que os comento son las siguientes:


http://www.littletexans.org/Media/0-8m%20Spanish%20Parenting%20Guide%20-%20Web.pdf
0-8 meses
 

http://www.littletexans.org/Media/8-18m%20Spanish%20Parenting%20Guide%20-%20Web.pdf
8-18 meses
  


http://www.littletexans.org/Media/18-36m%20Spanish%20Parenting%20Guide%20-%20Web.pdf
18-36 meses
 
 
http://www.littletexans.org/Media/36-48m%20Spanish%20Parenting%20Guide%20-%20Web.pdf
36-48 meses
 Como decía un anuncio de un conocido refresco:
"Para los gordos. Para los flacos. Para los altos. Para los bajos. Para los que ríen. Para los optimistas. Para los pesimistas. Para los que juegan. Para las familias.  Para los responsables. Para los comprometidos. Para los náufragos. Para los de allí. Para los que trabajan. Para los de aquí. Para los románticos. Para los que te quieren. Para los que no te quieren. Para los que te quieren mucho. Para los que te quieren poco. Para los bronceados. Para los nudistas. Para los supersticiosos. Para los originales. Para los calculadores. Para los sencillos. Para los que leen. Para los que escriben. Para los astronautas. Para los que viven solos. Para los que viven juntos. Para los que se enrollan. Para los que besan. Para los primeros. Para los últimos. Para los hombres. Para los precavidos. Para ella. Para los músicos. Para los transparentes. Para los que disfrutan. Para los fuertes. Para los que se superan. Para los que participan. Para los que viven. Para los que suman. Para los que no se callan. Para nosotros". Para todos los padres y madrescrianza receptiva.

Si te encargaran el cuidado de un terreno, no uno cualquiera, sino el más preciado del mundo ¿cómo lo cuidarías? ¿lo abonarías, quitarías las malas hierbas, regarías con amor, pondrías las mejores semilas? Tu hij@ es el tesoro más grande que tienes. Haz que fluya, desde el principio, la magia del buen trato, de la sensibilidad, del amor...y verás como brilla el resto de su vida. 

jueves, 12 de junio de 2014

Canción de apego

Hoy me voy a permitir ser osada. Si muchas veces os he recomendado la lectura de algún libro que me ha parecido interesante...hoy os voy a recomendar una canción. Osada digo porque no tengo ni idea de música.

Esta tarde he ido a un concierto benéfico y he tenido la oportunidad de SENTIR la música. No hace falta saber para sentir. Por aquello de la memoria emocional que todos tenemos, no sólo he escuchado preciosas melodías, sino que por segunda vez he vuelto a sentir una canción que interpretaron en otro concierto anterior y que dejó huella en mi sistema límbico.

Si tienes diez minutos (o por lo menos la mitad) sigue leyendo. Si no, elige retomarlo cuando dispongas de ellos y confíes en mi recomendación de sentir la canción que viene a continuación, o simplemente hacer como que esta entrada no ha existido (ya escribiré otras que espero te gusten más si es este el caso).

Lo que yo quiero compartir con esta canción es lo que hoy, al escucharla de nuevo,me ha transmitido, y que...tiene que ver con esto que le damos vueltas del tema del apego (¡no puedo ya ni ir a un concierto y desconectar sino que ya veo apegos hasta en las notas musicales!).

Primero escúchala, siéntela, disfrútala. Déjate llevar por la emoción. Has de tener paciencia, pues como muchas cosas de esta vida, nos equivocamos si juzgamos precipitadamente. Las apariencias engañan...

Ahí vamos:




¿Has tenido paciencia? ¿Qué has sentido? Se trata del Danzón nº 2 de A. Marquez, interpretado por el Conservatorio Profesional de Valencia y dirigido de forma magistral por Pascual Martínez Martínez.

Aproximadamente en el primer minuto y medio no ocurre nada que no sea calma, armonía, sensación de tranquilidad...como cuando un bebé o un/a niño/a tiene sus necesidades satisfechas. Poco a poco, la inquietud, la tensión y el displacer hacen su aparición hasta el punto de que el que escucha la canción se remueve del sitio, o al menos es lo que a mi me pasa. El director, con un manejo impecable de todos los instrumentos consigue poco a poco sobre el minuto cuatro que vuelva a haber equilibrio, tranquilidad, control...hasta que nuevamente aparece la tensión.....y de nuevo la calma. O lo que es lo mismo, el ciclo de formación del apego seguro.

El niño o la niña, cuando tiene sus necesidades satisfechas, explora el mundo, se pone en marcha su actividad exploratoria, sabe que el adulto que es su figura de apego es una base de seguridad. Y en ese explorar...encuentra estresores que le van a causar displacer, malestar, angustia. El entorno no siempre es seguro,o aparecen síntomas físicos de hambre, sueño o cansancio. Y él/ella sólo/a no puede calmarse, necesita de alguien que le ayude, con quien irá formando una interacción  que no es arbitraria, sino en sincronía, como una orquesta. Para ello es fundamental la sensibilidad parental si queremos que se vaya desarrollando un apego seguro. 

Mª José Cantero, excelente profesional (y aún mejor persona), en el libro Vinculaciones Afectivas. Apego, amistad y amor (editorial Pirámide) del cual es coautora junto con María Josefa Lafuente Benaches, señala que toda actuación sensible atraviesa cuatro fases

a) percepción adecuada de la señal infantil
b) una interpretación correcta de la señal
c) la selección de la respuesta de cuidado apropiada
d) la realización efectiva de la misma

Habla también de la interacción sincrónica como "un intercambio recíproco mutuamente provechoso en el que no se producen interacciones desequilibradas que supongan un comportamiento intrusivo o indiferente".

El constructo sensibilidad, continúa diciendo Mª José, presupone cuatro aspectos:

1) la aceptación de las peculiaridades del hijo/a, pero también asumir la responsabilidad del rol parental a pesar de las limitaciones que pueda suponer en otras actividades (por ejemplo, ir al cine, viajar, salir con amigos, etc.).Importante la apreciación que hace: estos padres pueden, en un determinado momento, sentirse molestos, pero no conciben a su hijo como un oponente y no experimentan sentimientos de enfado y resentimiento hacia él.

2) La cooperación, es decir, el grado en el que la iniciativa de la interacción se realiza teniendo en cuenta el estado y la actividad del niño en ese momento, evitando las situaciones en las que se interfiere en la actividad del niño/a o se ejerce un control directo.

3) La accesibilidad o disponibilidad, ya que poder tener cerca a la figura de apego en los momentos de tensión, aflicción o amenaza física o psicológica les permite sentirse seguros y confiados.

4) La expresividad emocional y la carencia de rigidez en el trato con el/la niño/a, manifestando libremente sus sentimientos sin ser monótono o sobrecontrolado.

Y ahora, vuelve si quieres a escuchar la canción. El ciclo de la satisfacción de necesidades y la formación del apego...aunque le quieran llamar Danzón nº 2 de A.Marquez...

jueves, 29 de mayo de 2014

Fundamentos del apego: "Necesitamos ser vistos, sentirnos a salvo y que nos tranquilicen, para poder sentirnos seguros"

En la entrada anterior os hablaba del nuevo libro de Daniel Siegel que os vuelvo a recomendar que leáis, y para animaros a ello quiero compartir uno de los fragmentos que más me ha gustado mientras lo estoy leyendo a ratitos (lástima no tener todo el tiempo que una desea para disfrutar con tesoros como este). Dice Siegel:

"Se puede decir que el apego humano se basa en cuatro fundamentosNecesitamos ser vistos, sentirnos a salvo y que nos tranquilicen, para poder sentirnos seguros

Ser vistos significa que bajo nuestro comportamiento quede patente nuestra vida mental interior. La persona que nos cuida escucha nuestro llanto, imagina cuáles son nuestras necesidades y acto seguido nos ofrece lo que sea que puede cubrir esa necesidad.

Sentirse a salvo significa tanto que estamos protegidos ante el daño como que no tenemos miedo de la persona que nos cuida.

Que nos tranquilicen significa que cuando nos encontramos mal, la respuesta de la persona que nos cuida consigue que nos sintamos mejor. Cuando necesitamos consuelo nos dan un abrazo. 

Y todo esto-poder confiar en que nos vean en sentirnos a salvo y en que nos tranquilicen-nos aporta una sensación general de seguridad en la relación.


La manera en que nos tratan las figuras de apego nos transmiten una sensación de puerto seguro en el que nos podemos sentir a salvo.Pero las relaciones de apego también sirven como plataforma de lanzamiento desde la que podemos despegar y explorar el mundo". 

Precioso, sin más. No hay nada más bonito que pensar que otros podrán ver que estamos, sentir nuestros sentimientos, entender lo que necesitamos. Que son puerto donde llegar pero también desde donde partir para explorar, para conocer.

La cuestión es ¿y si la persona que nos cuidaba no sólo no nos veía sino que además era fuente de terror o de angustia?¿y si el puerto no fue seguro y solo era una escollera donde se acababa varado una y otra vez?¿y si la tranquilidad y la calma se hubieran marchado a otro continente? 

Muchos y muchas de los que hoy son padres y madres se sienten frustrados, preocupados con su rol porque las relaciones de apego que establecieron en su infancia, su modelo de apego no seguro, se activa en algunas situaciones concretas que pueden parecerse a las que tuvieron en el pasado, condicionando de esta forma el presente y de forma automática, la relación con sus hijos/as. A ser padre o madre se aprende siendo primero hijo/a.

Estos apegos inseguros -dice Siegel- no significa que necesariamente se es inseguro como persona, simplemente que no se recibió de forma consistente esos fundamentos de ser vistos, sentirse a salvo y tranquilos en las relaciones de apego primeras y que estos modelos de apego inseguro reflejan que la persona tuvo que adaptarse a relaciones inseguras. 

La buena noticia: aunque los modelos de apego persisten a lo largo de toda la vida, se pueden cambiar si llegamos a entenderlos. Si una persona puede dar sentido a sus experiencias de la infancia, puede desplazar sus modelos de apego hacia la seguridad. La manera en que uno da sentido a su vida, comprender las experiencias por las que tuvo que pasar y su respuesta,puede ayudar a relacionarse de forma más sana con uno mismo y con los demás. La culpa, el rencor, el dolor, el miedo  han influido en la forma en que se ha ido conformando el cerebro, en la manera de actuar, de ver el mundo, pero no tenemos una única figura de apego a lo largo de nuestra vida. Y lo mejor: Nunca es demasiado tarde para desarrollar la integración en nuestro cerebro mediante la COMPRENSIÓN.

Comprender no significa minimizar, ni siquiera perdonar. Comprender es sinónimo de dar sentido, de otorgar coherencia a una historia creada en nuestra representación del mundo y de nosotros mismos. Y para ello, Siegel propone como herramienta el Mindsigth, el autoconocimiento como forma de conectar el pasado desde la memoria con la experiencia presente, el crear una visión coherente y la integración del yo a través del pasado, del presente y del futuro.

En el libro se ofrecen una serie de preguntas para reflexionar sobre el apego que son de gran interés, una forma de autoexploración que analizan diversos aspectos. Contestarlas seguro que puede ser no sólo fuente de autoconocimiento sino de consuelo, de comprensión, de encajar piezas del puzzle de la vida, de integrar para conducirse hacia un modelo más seguro de relación. Además en el libro se recogen ejercicios que ayudan a comprender cómo nuestros modelos configuran el presente...y a caminar por la vida con otros pasos.

Quería acabar esta entrada compartiendo algo que hace unos días en el trabajo me removió. No era la primera vez que me pasaba, pero no por ello dejó de impresionarme. En una entrevista con un chico joven, autodefinido por sí mismo como despojo de la vida, policonsumidor de sustancias, agresivo, aislado socialmente y desahuciado por su familia y por los diferentes recursos donde antes había acudido, se sorprendía y hasta se molestaba que durante las tres entrevistas que ya habíamos tenido yo me mostrara amable con él, confiada en que podía cambiar (él mismo no lo cree), animándole incluso. Decía que agradecía mi esfuerzo por intentarlo, pero que él era así, tal cual, con una vida que no podía cambiar y una historia de niño rico que tuvo de todo menos afecto familiar. 

Lo que le pasaba era simplemente que yo le veía (no quiero decir que otros no le hubieran "visto" antes y confiado en el).Simplemente él esperaba de mí que le dijera lo que tenía que hacer, que le juzgara o dirigiera que para algo yo era la experta. Preguntarle a él qué necesitaba, cómo se miraba por dentro, cual era ese niño interior que no nos dejaba ver... le incomodaba en extremo. Pero lo peor, recibir una mirada cálida y una sonrisa acompañada de palabras de aliento no puede ser integrado por alguien que se acostumbró a ser invisible, a que no le aceptaran, a ganarse a pulso las etiquetas que tenía y tiene. Intentó por todos los medios convencerme de mi inútil esfuerzo -al tiempo que por otra parte lo agradecía-,pero todo ello desde la angustia de incomodarse por recibir afecto. Le pregunté abiertamente si le fastidiaba que yo me mostrara así con él, clarificándole primero que no era impostación sino un estilo personal propio que me salía de forma natural, y su respuesta fue que si, que entendía que yo con los años de experiencia habría aprendido a trabajar de esta forma, pero que a él le ponía nervioso porque no es lo que esperaba ni creía merecer.

¿Puede haber algo peor que no sentirse digno de afecto?¿Tan grande es el impacto de su modelo de apego inseguro que no puede soportar ser reconfortado? ¿Tiene tan pegado a su piel el traje de "enfant terrible" o lo que es lo mismo, ha tenido que soportar una terrible infancia que le bloquea al máximo sus relaciones en su etapa adulta? Sigo sorprendiéndome después de muchos años con este tipo de situaciones. Leer en los libros lo que es un apego inseguro no tiene nada que ver con tener ante ti a una persona como esta, sin puerto, sin rumbo, y lo que es peor, hundida una y otra vez en un mar emociones y relaciones que le arrastran por el peso del pasado. 

Por eso la palabra esperanza que transmiten las obras como la de Siegel nos puede aportar, además de conocimientos, la brújula sobre la que mirar en la relación de ayuda para con los otros pero también para consigo mismo. 






jueves, 20 de marzo de 2014

La armonía emocional en la infancia como sinónimo de resiliencia


Esta semana continúo compartiendo la lectura del libro Educar las emociones de Amanda Céspedes (Ediciones B.S.A). Esta neuropsiquiatra infantil chilena transmite de forma sencilla muchos aspectos relacionados con el apego y la resiliencia siendo lo más destacado que lo hace sobre la base de las emociones y el papel que estas tienen en la vida desde que nacemos.
Y además, podemos descubrir cosas en su obra que complementan lo que podemos leer en otros autores ya comentados en este y otros blogs y que vienen a corroborar la importancia del entorno y de los adultos con los que el niño o la niña participa en contextos sociales como promotores de resiliencia y buen trato (sin olvidar la cara oculta de los efectos que la negligencia o el maltrato pueden tener a la inversa).

Una frase que me encanta del libro es : “El niño llega al mundo perfectamente programado para la felicidad. Cada uno, incluso quienes por algún azar nace con determinada minusvalía, trae consigo una espléndida dotación biológica diseñada para conquistar dicha felicidad y vivir en armonía. Pero será la impronta ambiental, en especial durante los primeros años, la que en definitiva selle el destino de ese niño, esculpiendo en aquel flamante sistema de la felicidad un guión de fortalezas o de vulnerabilidad para erguirse ante la vida y sus desafíos.” Que maravillosa programación!!! Saber que todos somos potencialmente seres felices o al menos capaces de serlo, abre una visión de optimismo, de esperanza, de posibilidades. TODOS, podemos ser felices, todos podemos ser resilientes. El guión, no es la obra acabada, es el esbozo inicial de lo que podemos ser y conseguir. La “escritura”, el argumento, se construye en esa combinación de elementos personales, relacionales y trascendentales que van dan paso a la construcción de la persona.

Y en todo esto, una palabra clave: EMOCIÓN. Para Amanda “una emoción es un cambio interno pasajero que aparece en respuesta a los estímulos ambientales. Las emociones básicas humanas nos acompañan desde el nacimiento y se organizan en un eje polar: rabia y miedo versus alegría y quietud. Un recién nacido experimenta un miedo extremo al cambiar el cálido y protector útero materno por un ambiente externo plagado de estímulos nuevos y desconocidos para él: ruidos, olores, temperatura, luces. Estos estímulos le perturban y su cerebro transforma esta incomodidad en rabia. Una vez que se atienden sus necesidades, se calma y experimenta la alegría de ser confortado; los cuidados recibidos le permiten dormirse en un placentero estado de calma.”

A partir de estas emociones básicas van apareciendo otras más complejas y sofisticadas, que se construyen dinámicamente durante la vida y sus experiencias: sobre la plataforma de la alegría y de la quietud surge el júbilo, la euforia, el éxtasis, el arrobo, mientras que sobre el miedo y la rabia se construye la vergüenza, el disgusto, la frustración, la ofuscación, el recelo, entre otras. A medida que el niño va creciendo, las emociones se van haciendo conscientes y se integran al guion biográfico de cada individuo, con su particular bagaje de vivencias. De este modo se establecen esquemas emocionales más duraderos que interactúan conscientemente con la personalidad en formación: son los sentimientos…"
Y todo esto tiene que ver con lo que en otra entrada (, yo, nosotros. El modelo mental de relación (I)  pincha encima si quieres leerla) comenté: crecemos acumulando experiencias cargadas de emociones, sensaciones y pensamientos que van registrándose en nuestra mente y una gran parte de ellas tienen que ver con nuestros padres o cuidadores. La forma como fuimos amados, protegidos y sentidos va conformando desde los primeros momentos el estilo de apego. El modelo mental de la relación (o working model) viene a ser el conjunto de representaciones mentales dinámicas interrelacionadas, que presenta una cierta estabilidad y que se resiste al cambio. Dicho modelo mental constituye un ensamblaje de recuerdos, pensamientos, reglas, etc., conscientes.

Parece ser, según confirma la autora del libro que durante los primeros dos meses "el bebé y su madre (o cuidadora) experimentarán un estado de enamoramiento mutuo, una suerte de danza de interacciones cargadas de emoción; se irán conociendo, descodificando mutuamente, aprendiendo sutiles códigos de señales, identificándose olfativa, táctil, auditiva y visualmente. Con cada interacción exitosa entre ambos, la intensa tormenta emocional inicial va cediendo paso gradualmente a una preeminencia de la emocionalidad positiva: el péndulo del temperamento del bebé, que inicialmente oscilaba entre rabia/alegría, miedo/serenidad, se va inclinando hacia la emocionalidad de predominio positivo. Es el nacimiento de la más poderosa fuerza generativa humana: la armonía emocional. Dos meses después de nacer, el bebé ya ha fortalecido suficientemente su capacidad de confiar en ese “otro” que calma sus ansiedades e inclina una y otra vez su péndulo del temperamento hacia la emocionalidad positiva: un estado calmo, de quietud, de serenidad; un predominio de la alegría confiada por encima del miedo al desamparo y de la rabia, y una incansable curiosidad por su entorno.”  Lo cual le va a permitir poder explorar el mundo sintiéndose protegido/a y sobre la base de un apego seguro. Parece casi mágico que en sólo dos meses, y a través de múltiples interacciones con su figura cuidadora, el bebé, ese ser tan vulnerable e indefenso, sea capaz de aprender a confiar en los otros.
 
"El apego es el guión relacional en que se basarán las vinculaciones futuras y sentará  al mismo tiempo los cimientos para construir la confianza básica, un sentimiento profundo de fe en la capacidad de ser amado por otros, que  en el imaginario arquetípico infantil, son buenos y saben amar."
                                 

"La armonía emocional es el resultado visible de un guión vivencial ontogenético, que se construye sobre una plataforma biológica por efectos de la experiencia social."

La plataforma primaria de la armonía emocional, tan importante desde la primera infancia y desarrollada evolutivamente, está constituida por tres potentes sentimientos:      
   "-Alegría existencial: sentimiento de gozo permanente que estimula a su vez la fantasía e imaginación, lo lúdico, el hedonismo, el sentido del humor y las destrezas comunicativas al servicio de la inteligencia interpersonal. Esta alegría existencial mueve a explorar, a pensar divergentemente, a crear, y favorece los procesos de afiliación. Sobre ella se construye el optimismo. Ha sido denominada la “dicha de vivir” y se caracteriza por un sentimiento independiente de gratificaciones específicas como obsequios, viajes, ganancias, adquisiciones, bienes de consumo, entre otros.

  -Motivación: estimula la curiosidad, el asombro ante el misterio y lo novedoso; promueve la apertura a nuevos aprendizajes, la necesidad de explorar, de descubrir, de pensar excitadamente y de abrirse a recursos cognitivos sofisticados. Es la base de las destrezas metacognitivas y es independiente de recompensas específicas como títulos académicos, premios, distinciones, diplomas, ascensos y otros.

  -Serenidad: es un sentimiento de confianza básica que engloba el saberse aceptado incondicionalmente, protegido y amado. Es la base de la entrega afectiva y es independiente de recursos específicos destinados a la protección, como inmunizaciones contra agentes infecciosos, casas o coches con alarmas, vigilancia policial, inmunidad diplomática, linajes sociales, etc."
 
Vemos, según lo anterior, que estos tres sentimientos son independientes de refuerzos materiales o sociales en sí mismos, es decir, se basan más en la relación, en la emoción, en la protección afectiva, promoviendo todo un conjunto actitudes ante la vida y la adversidad que ayudan al niño o niña a desarrollarse de una manera más sana y adaptativa.
 
Para finalizar por hoy, incluir el apartado donde Amanda concluye con esa similitud entre armonía emocional y resiliencia:
"El poder de la armonía emocional está en la fortaleza para enfrentar las adversidades-conocida como resiliencia-; para afrontar creativamente los problemas; para ampliar el dominio cognitivo y la capacidad reflexiva; para adaptarse  condiciones extremas de vida y salir airoso de situaciones límite; para adquirir de forma temprana un corpus de valores y principios éticos rectores; para desarrollar conductas prosociales; para abandonar de manera oportuna el natural egocentrismo infantil y tener en cuenta las perspectivas de los otros, y para acceder a la conciencia de sí y a la conciencia universal o sabiduría.
La armonía emocional se construye día a día, en una tarea cuyas reglas son siempre las mismas, pero que es progresivamente más compleja y sofisticada.  A medida que el niño va creciendo, su armonía emocional va dependiendo en parte de su biología, proclive a la resiliencia o a la vulnerabilidad, y en parte, no menos decisiva, de un número cada vez mayor de actores en cuyas manos está el acompañar a este niño en sus tareas de crecimiento en escenarios cada vez más amplios y multidimensionales."
 
¡Feliz semana!

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