“¿Sabía que el 80% del
crecimiento de nuestro cerebro se produce hasta los 3 años de edad? Esto
significa que la forma en la que los padres y los cuidadores nutren el
desarrollo del cerebro de los niños pequeños es muy importante. Lo que hace
ahora con su hijo afectará el resto de la vida de su hijo”...
Este es uno de los párrafos que aparecen en las guías que quiero hoy compartir con vosotros, unos materiales que pretenden apoyar el crecimiento saludable de los niños y niñas y el aprendizaje a través del cuidado receptivo (significa que los padres y madres prestan atención a sus hijos, notan las señales de necesidad y desarrollo, y responden a dichas señales demostrando afecto y apoyo).
Este es uno de los párrafos que aparecen en las guías que quiero hoy compartir con vosotros, unos materiales que pretenden apoyar el crecimiento saludable de los niños y niñas y el aprendizaje a través del cuidado receptivo (significa que los padres y madres prestan atención a sus hijos, notan las señales de necesidad y desarrollo, y responden a dichas señales demostrando afecto y apoyo).
Se trata de 4 guías estructuradas
por etapas elaboradas por la Texas Pediatric Society, que incluyen ejemplos cotidianos de cómo los niños pequeños nos
muestran sus necesidades y su progreso evolutivo, a la vez que provee ejemplos
a los adultos de cómo responder a dichas necesidades demostrando afecto y apoyo.
Cada una de ellas se organiza por
dominios, o categorías del desarrollo: El Desarrollo de la Motricidad y de la
Salud Física, El Desarrollo Social y Emocional, El Desarrollo del Lenguaje y la
Comunicación, El Desarrollo Cognitivo. Una joya sin duda, un material para
padres y madres pero también para profesionales, quienes tenemos la preciosa y
complicada tarea de orientar para unas prácticas bientratantes.
Y además sirven para todas las personas, da igual donde estés o
cómo seas, si tienes uno o más hijos, si trabajas o no, si te sientes triste o
feliz cuando leas esto. Ser padre o madre no cambia en la esencia. No importa el lugar físico
que ocupes en la Tierra, sino el espacio emocional que conquistas en tu hijo/a,
el cuidado receptivo que le aportes. En la medida en que mostramos una respuesta sensible atendiendo a sus necesidades pero también a su momento evolutivo podemos ayudarles a tomar conciencia de sí mismo, a autorregularse, a tener una mayor confianza y seguridad, a comunicarse de manera adecuada con los otros, etc., o lo que es lo mismo les ayudaremos a crecer con un mayor bienestar y a desarrollar su resiliencia.
Las guías que os comento son las siguientes:
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8-18 meses |
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18-36 meses |
Como decía un anuncio de
un conocido refresco:
"Para los gordos. Para los
flacos. Para los altos. Para los bajos. Para los que ríen. Para los optimistas.
Para los pesimistas. Para los que juegan. Para las familias. Para los
responsables. Para los comprometidos. Para los náufragos. Para los de allí. Para
los que trabajan. Para los de aquí. Para los románticos. Para los que te
quieren. Para los que no te quieren. Para los que te quieren mucho. Para los
que te quieren poco. Para los bronceados. Para los nudistas. Para los
supersticiosos. Para los originales. Para los calculadores. Para los sencillos.
Para los que leen. Para los que escriben. Para los astronautas. Para los
que viven solos. Para los que viven juntos. Para los que se enrollan. Para los
que besan. Para los primeros. Para los últimos. Para los hombres. Para los
precavidos. Para ella. Para los músicos. Para los transparentes. Para los que
disfrutan. Para los fuertes. Para los que se superan. Para los que participan.
Para los que viven. Para los que suman. Para los que no se callan. Para
nosotros". Para todos los padres y madres…crianza receptiva.
Si te encargaran el cuidado de un terreno, no uno cualquiera, sino el más preciado del mundo ¿cómo lo cuidarías? ¿lo abonarías, quitarías las malas hierbas, regarías con amor, pondrías las mejores semilas? Tu hij@ es el tesoro más grande que tienes. Haz que fluya, desde el principio, la magia del buen trato, de la sensibilidad, del amor...y verás como brilla el resto de su vida.
Si te encargaran el cuidado de un terreno, no uno cualquiera, sino el más preciado del mundo ¿cómo lo cuidarías? ¿lo abonarías, quitarías las malas hierbas, regarías con amor, pondrías las mejores semilas? Tu hij@ es el tesoro más grande que tienes. Haz que fluya, desde el principio, la magia del buen trato, de la sensibilidad, del amor...y verás como brilla el resto de su vida.